Héctor Abad Faciolince en Chile: “el futuro que no fue”

1 11 2009

Debería escribir este post como una reseña impersonal y colocar cosas como:  “El 27 de Octubre se presentó en la Cátedra Roberto Bolaño de la Universidad Diego Portales, el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince con su conferencia ‘El futuro que no fue’”, y hacer como que no lo conozco y tomar esa distancia de las notas meramente informativas que anuncian quién vino, a qué vino, brevemente lo que dijo y adiós.

Lo cierto es que a Héctor lo conozco desde muy niña, tendría unos doce años cuando en mi casa circulaban sus artículos en las revistas para las que los escribía. Lo conozco desde mucho antes de que casi toda Colombia llorara al compás, en 2006, con “El olvido que seremos“, una memoria novelada (si es que podemos clasificarlo así) que ya va en la edición 15 o algo así y que lo llevó por Latinoamérica y el mundo explicando por qué sólo pudo escribirla después de veinte años del asesinato de su padre, protagonista de la obra. Puedo decir que lo conozco desde obras como “Tratado de culinaria para mujeres tristes” y en esta me quiero detener, porque además de ser otra obra de género inclasificable, mi vecina de blogs acá, doña Cecilia García-Huidobro, dijo cuando presentaba a Héctor que le causaba curiosidad leer esta obra, teniendo en cuenta que ella no es muy buena para la cocina. La verdad es que es un libro de lectura muy interesante para las que no sabemos cocinar o no lo hacemos tan bien, así que me gustaría obsequiárselo, así, de una mujer que no es buena para la cocina a otra que tampoco lo es. Y ojalá ella lea esto.

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Juanes en La Habana…

9 10 2009

Por Jorge Franco

Antes de su concierto en La Habana, el cantante Juanes notó que el maletero era igual al taxista, igual al botones, era el mismo mesero, el mismo barman, se le pareció al maraquero de la orquesta de la piscina, al masajista que embadurnaba a Olga Tañón, al cocinero. Le parecía un gemelo de la señora que le arreglaba la cama, del hombre que le llevó el roomservice, del que manejaba el Coco Taxi, del que le ofreció jineteras en la calle y del tipo en la plaza que le picó el ojo a Bosé. Le pareció que todos eran uno solo. No lo hubiera dudado si supiera lo empobrecida que está la nómina de la inteligencia cubana.

Publicado originalmente en el Número 081 de la Revista Poder

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Agradecimientos especiales a Jorge Franco (en la foto) escritor y director de cine colombiano, quien muy gentilmente me permite reproducir estos apartados que se publican mensualmente en la Revista Poder con el sugestivo título de “Ficciones íntimas”.





Ticio Escobar: “Chile logra hablar por encima de la cordillera y más allá del mar”

9 10 2009

Uno de los trabajos periodísticos más bellos que he tenido que realizar, sin duda, ha sido el de cubrir la primera Trienal de Artes Visuales de Chile, en exclusiva para el proyecto de cultura online 6Columnas.com, un naciente medio de comunicación, muy ambicioso (del que ya les hablaré en más detalle), dedicado única y exclusivamente a temas culturales. Por el momento, les dejo acá la entrevista que tuve oportunidad de realizar anoche al curador general de esta Trienal y Ministro de Cultura de Paraguay, señor Ticio Escobar, quien muy amablemente se dio unos minutos para hablar conmigo sobre el arte y sus límites, en el marco de la inauguración de la exposición “El terremoto de Chile”, curada por el divertidísimo artista español Fernando Castro Flórez.

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Raymond Radiguet: los chicos también escriben clásicos

4 10 2009

JOUES_EN_FEUDetrás de la menuda figura de un joven de tan solo dieciséis años, se esconde un amante apasionado, un niño irresponsable, pero también un hombre temerario, un rebelde, un irrespetuoso absoluto de las normas sociales y el protagonista de El diablo en el cuerpo (Le diable au corps) de Raymond Radiguet, quien la escribió la grosera edad de diecinueve años.

El diablo en el cuerpo es la historia de un muchacho de dieciséis años que se enamora de su amiga Marthe de dieciocho. La relación de ambos sería mal vista por la sociedad pero curiosamente es cuando Marthe se casa que ambos comienzan seriamente su romance, aprovechando las prolongadas ausencias de Jacques, el marido de Marthe, quien se encuentra batallando en la guerra. Esta ficción tiene sin embargo su plano en lo real, puesto que está basada en la vivencia personal de Radiguet quien a los quince años sostuvo una relación sentimental con Alice un par de años mayor que él y casada con un soldado. Esta relación lo marcó profundamente y por tanto la modificó brevemente para darle tintes más dramático hasta convertirla en esta novela, hoy considerada un clásico de la literatura.

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Crítica a la comprensión de lectura

3 10 2009
Con mi compañero de batallas laborales, casi colega y buen amigo, Jaime Ceresa, estamos confundidos. Sinceramente. Respeto todos los comentarios y opiniones que me han dejado los lectores, inclusive aquellos comentarios que me ofenden gratuitamente, aunque también admito que me gustaría que se dirigieran a mi en términos más agradables, reconozco que no todo es como uno lo quiere y asumo que el precio de exhibir un artículo ante de miles de lectores que llegan a este diario es precisamente someterse a su juicio lapidario. Bastante lapidario.

 

Sin embargo, lo que me atañe ahora es el artículo titulado Polanski más allá de Polanski, publicado el día 30 de Septiembre. Como colegirán si lo leen o releen, a veces traigo escritores y periodistas invitados a la casa y se los presento a mis lectores. El artículo de Polanski del que hago mención y pongo enlace, dice claramente que fue escrito por Jaime Ceresa. Lo dice en negritas. El nombre de Jaime lleva un enlace a su perfil. Queda entonces que está clarísimo quién lo escribió. Lo cierto es que la lluvia de comentarios de mis muy queridos lectores fue bastante especial. Nos confundió y preocupó fue notar que casi todos los que comentaron me adjudicaron completamente el artículo. Me reprobaron como persona. Me recriminaron las analogías que hizo Jaime. En fin. En un principio nos tomamos todo esto con humor pero luego con Jaime nos preocupamos y nos pusimos analíticos.

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La patria y la tragedia

22 09 2009

A Marco Enríquez-Ominami le pareció en 2003 que ser chileno es “una tragedia” y lo dijo a viva voz; como es obvio, ese pecadillo se lo están cobrando con intereses sus opositores de contienda electoral. Pero vamos a dejar en paz a Marco, que, a fin de cuentas, ya le han dado mucho palo.

Hablemos mejor de ese fenómeno patriota de ser “orgullosamente (ponga aquí el nombre de su país de origen)”. Ciertamente debe ser muy bonito eso del arraigo, del amor desmedido por ese terruño en el que nacimos, quererlo  y adorarlo y bendecir “el cielo que me vio nacer”. Confieso, no sin cierta vergüenza, que yo no tengo nada de eso. Y, claro, mis compatriotas me lo reprochan y me hacen ver con encono que yo soy una colombiana descafeinada.

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Sanfic 2009: Los viajes del viento

20 09 2009

Se le agradece eternamente al director colombiano Ciro Guerra su película Los viajes del viento. Haberse atrevido con temas y espacios diferentes. Haber escogido, en un país con tantos matices culturales y geográficos como es Colombia, representar el Caribe y su instrumento (adoptado, porque originalmente es europeo) más popular: el acordeón.

Se le agradece a Ciro una obra que muestra otra Colombia, “una Colombia escondida, con secretos hasta para los mismos colombianos”, como dijo él mismo,en la presentación de su película en el marco del Santiago Festival Internacional de Cine, SANFIC2009.

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El hambriento oficio de escribir

14 09 2009


Tengo un modesto blog de literatura desde hace cuatro años. Y tengo la misma modesta cantidad de años en experiencia entrevistando escritores y periodistas. Lo cierto es a raíz de eso me contactan muchos jóvenes de mi edad, menores o mayores que yo, pidiéndome alguna que otra referencia: si puedo pedirle a algún escritor que lea un texto de su autoría, si conozco editores, si puedo darles el mail de los escritores que he entrevistado.  Sin embargo, todos remontan la cuesta decepcionados. No ha faltado el que me ha pedido que lea sus textos y, aún cuando se lo advierto antes, termina negándome después su saludo y su conversación eternamente.

Hace poco, un chico que me contactó desde Perú terminó un mail suyo diciéndome: “No sé si has sentido alguna vez que la vida del escritor es muy dura ¿verdad?”. Y sí. Así es. No más dura que la del médico o del abogado o del ingenierio, pero concedamos que tiene sus gajes especiales. Miren ustedes: cuando uno dice en su casa que quiere ser escritor, lo miran con odio, tristeza o compasión. La imagen del que estudia literatura, es la de un vago bueno para nada y algunos no pueden concebir al aspirante a poeta sin marihuana y trago.  A veces hay suerte con la familia y lejos de sentir horror, sienten orgullo.

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Dos señoras en el cono sur

5 09 2009

En el Cono Sur hay dos señoras que gobiernan dos países largos y vecinos. Las dos dicen ser de izquierda pero una lo dice de boca y la otra de corazón. Una hizo carrera en el sistema ejecutivo y la otra, en el político. Una se ganó la presidencia a pulso, la otra la heredó de una sociedad conyugal. A una la mueve la mesura y a la otra el oportunismo. Una tiene aspecto de mandataria, la otra parece la dueña de un cabaret. A la hora de retirarse una saldrá rica en experiencia y la otra saldrá millonaria en euros; y para no perder la melodramática costumbre del rímel podría presentar un talk show de televisión.

Este artículo fue publicado originalmente en el Número 079 de la Revista Poder y es una gentileza de su autor, el escritor colombiano Jorge Franco.





En el nombre del padre…

3 09 2009

Yo no respeto a los sacerdotes. Tampoco respeto mucho a las religiosas. Y, honestamente, le tengo cero respeto a la religión católica. El respeto es algo que se gana y ciertamente los curas, las monjas, los santos y el vaticano no lo merecen. Tal vez mis recuerdos contribuyan a entender esto.

Hasta los 16 años fui católica. Mis abuelos lo eran. Mi mamá aún lo es. Rezaban el rosario todos los días. Se confesaban. Comulgaban. Ciertamente eran buenas personas, pero yo nunca creí que lo fueran por su piedad, sino por su personalidad y por el amor natural que sentía hacia quienes eran parte de mi familia. Sin embargo, la religión es algo que muchas veces le meten a uno en su casa, por las venas. Lo dan de mamar con la leche o simplemente a costa de reglazos. A mi nunca me gustó la misa del domingo, me fastidiaba el rosario, me cargaban las eternas horas de modorra frente a un hombre que hablaba y hablaba y hablaba sin descanso de lo intrascendente. Pero lo soportaba.

Mas uno a veces sospecha y una sospecha es como una espina que molesta, aunque no la veamos para sacarla. Durante doce años estudié en un colegio católico dirigido por unas estrictas religiosas de una congregación franciscana, que, supuestamente, practicaba las tres enseñanzas vitales de San Francisco de Asís: pobreza, obediencia y castidad. De las monjas aprendí muchas cosas: disciplina, rigor, responsabilidad, firmeza, malgenio y un odio aterrador y desmedido por las manualidades (léase costura, tejido, etc), las “labores del hogar” y la cocina. Lo gracioso es que – y de esto me di cuenta muy tarde – ellas pretendían realmente enseñarme como ser una buena señorita de casa, de esas que le planchan la camisa al marido, le cocinan y le pegan el botón de la camisa y a llevar una vida piadosa y acompasada con la pasión de Cristo.

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