
Fernando Iwasaki. Foto tomada de su web www.fernandoiwasaki.com
Siempre he creído que no hay nada más enriquecedor para un lector de oficio, un lector de tiempo completo, que tener la oportunidad de conocer a algunos de esos autores que lo marcaron profundamente con la huella dejada en cada línea. Y si bien es cierto que la lectura del libro, tiende un puente indestructible en la relación lector-autor, establecer otros medios de comunicación, es muy gratificante. Hoy en día esto último no es nada difícil. La tecnología ha abierto las puertas del mundo para que entremos, como “pedro por su casa”, a cualquier lugar y conozcamos de una forma mas cercana, a otros que sean o no como nosotros, nos hacen enriquecedor el viaje. Esto que he dicho es una ironía en el fondo, es casi un absurdo de las invenciones humanas, porque si nos detenemos específicamente a analizar el Internet, nos daremos cuenta de que así como puede unir culturas, pensamientos y sentimientos, es también un medio frío, carente de esa calidez única que da el tener cerca a ese “otro” quizás tomando un café, viendo su rostro, escuchando su risa. Nunca la tecnología, ni siquiera afinando detalles como la webcam y los audífonos, va a resistir la falencia que le causa el no ser del todo una relación personal. Sin embargo, como estoy conciente de que la tecnología es, como todo, un producto más de los esfuerzos del hombre por hacer algo más en esta vida, la aprovecharé para acortar un poco el camino. Y mientras tengo la oportunidad de establecer, aunque sea una “conversación personal de café” con los autores que han aparecido últimamente en mi oficio de leer, voy a establecer una “conversación personal de cibercafé”. Y para esto, nada más agradable que un buen invitado especial, que aunque tenga que responder a un cuestionario, espero se sienta como en una agradable conversación. Fernando Iwasaki Cauti, Bienvenido a esta «conversación electrónica».
PRIMERA PARTE
EL ESCRITOR VS SU VIDA TEXTUAL
Hace poco dijiste para la Revista de Libros que “La primera experiencia textual es más esencial y memorable que la otra”, frase con la que culminaste un juego de conceptos a través de las palabras “texto” y “textual” que son indudablemente el reflejo de tu especial visualización de la literatura. Eso me hizo pensar que aún, por lo menos para mí, quedaban algunas preguntas pendientes.
- ¿A qué edad y con qué obra(s) tuviste tu primera experiencia textual?
Mi primera experiencia textual fue con La isla misteriosa de Julio Verne, tal vez entre los nueve y los diez. Por supuesto que antes había leído otros libros con ilusión, pero no me parecería admitir que perdí mi virginidad a los seis años con las Fábulas de Esopo.
- Y siguiente a la primera, ¿cuál ha sido la más significativa?
Un libro de mitología que mezclaba sin ton ni son los mitos griegos, escandinavos, chinos, egipcios y japoneses. Ese libro me preparó para leer a Homero.
- ¿Quién ha sido el autor que te ha más te ha seducido textualmente y por qué?
Sin duda, Borges, porque gracias a Borges uno le da sentido a todas las lecturas que ha atesorado. El paraíso como biblioteca es la mejor metáfora de la felicidad.
- ¿Cuál crees que sería la orgía textual perfecta?
La orgía textual perfecta sería cobrar por leer, pero como nadie paga por leer he tenido que dedicarme a escribir.
- ¿Has cumplido alguna fantasía textual? ¿Cuál?
Las fantasías textuales nunca se cumplen, aunque reconozco que es más fácil llevarse una fantasía textual a una isla desierta, que conseguirlo con cualquier otra fantasía.
- ¿Cuál es aquella fantasía textual que aún falta por cumplir?
Escribir una novela japonesa de realismo mágico, que defina la identidad nacional de los emigrantes rusos en Estados Unidos.
- ¿Cuál es la escritora textualmente más atractiva?
No es profesional tener fantasías textuales con una colega con la que uno puede acabar en una mesa redonda.
SEGUNDA PARTE
EL ESCRITOR VS LAS REALIDADES
- ¿Cómo era la Lima de tu juventud, por ejemplo cuando recién entraste a la Universidad, con solo dieciséis años, comparada con lo que es la de hoy día?
No podría compararla con la que es hoy porque hace casi veinte años que no estoy allá. En cualquier caso, recuerdo con gratitud que entonces era posible aprender incluso de alumnos y compañeros mayores. Ahora esos alumnos y compañeros tampoco viven en el Perú y los profesores son básicamente los mismos. Y no sólo están más viejos sino también más pobres.
- Uno de los objetivos de los escritores es tratar que a través de sus obras, se genere una crítica, una opinión, que rompa dentro de la gente que tiene la oportunidad de leerlas, todos los esquemas de indiferencia. Esto se constituye en una labor social, inclusive, aunque muchas veces los mismos autores se nieguen a quererlo o reconocerlo. En tu opinión: ¿Qué tema o temas crees que le hace falta tratar más profundamente a los escritores peruanos en particular y latinoamericanos en general, independientemente del género que usen para hacerlo?
No me considero un escritor con una misión tan importante. Para mí la literatura es placer y por lo tanto me hace ilusión crear placer. Si además consigo cuestionar alguna verdad inmutable, bienvenido sea, pero hay escritores más preparados que yo para incendiar la pradera, agudizar las contradicciones y combatir la globalización. A mí me basta con reírme de mí mismo.
- Has sido profesor, por lo tanto has tenido la oportunidad de tratar con jóvenes: ¿Crees que el joven latinoamericano está realmente comprometido con la realidad que se vive política y socialmente, o es en realidad un mito eso de que “la juventud se constituye en el futuro de un país” debido a que está demasiado inmersa en las modas de turno?
La juventud es algo que se quita con el tiempo, y en casos de emergencia leyendo. Las personas más concientes y comprometidas son las de la tercera edad, pero carecen de fuerzas para hacer algo significativo. Los jóvenes tienen demasiadas horas libres y eso se confunde muchas veces con la conciencia o el compromiso.
- Siguiendo con la línea de la educación: ¿Cuál crees que es el principal factor positivo de la educación en Latinoamérica? ¿Cuál la falencia más grande?
A nosotros lo que nos salva es la certeza de nuestro tercermundismo, triste realidad que nos impele a prepararnos mejor que los europeos. Nuestra falencia más grande, por contra, es la ausencia de una escala de valores sólida que nos conmine a ser justos y responsables de manera permanente.
- ¿Cómo ves al escritor joven que vive el “ahora”, como tú, como tus amigos y colegas, frente a la avalancha llamada Internet, que amenaza con “embobar” cada día al lector y reducir aún más el público del escritor? ¿Cómo crees que pueden equilibrarse la Literatura y la tecnología? ¿Cómo te has enfrentado tu mismo ante esta situación?
No nos engañemos, la literatura siempre ha sido patrimonio de una minoría, aunque hoy por hoy se lea más que en ningún otro momento de la historia. Por otro lado, no le temo a la tecnología. La Ilíada sobrevivirá a Internet y la edición electrónica, tal como sobrevivió a la tradición oral y a los papiros. Lo que me preocupa es que no sobreviva a Brad Pitt.
Cuando vivía en Colombia, tuve la oportunidad de conocer muchísimo el Perú. La televisión por cable, a la que pudimos acceder en nuestra casa cuando yo tenía diez años, se constituía en una sola parrilla de todos los canales peruanos y a pesar de la distancia, viví como una especie de hermandad, casi me acostumbré a los principales detalles de su cultura, lo cual me hizo sentir profunda admiración y cariño por sus costumbres y su país y hasta vivir paso a paso sucesos como el gobierno de Fujimori y la llegada de Toledo. Sin embargo siempre he tomado una postura crítica frente a la televisión, tratando de encontrar los puntos positivos que ésta ha representado, desde su aparición, para la sociedad. Incluso para alguien como yo, que aunque no “trago entero”, ni “como cuento” he tenido la oportunidad de enfrentar en cierta medida, a través de mi análisis personal, sus otras facetas, como el crecimiento indiscriminado y sin filtro, que más que libertad de expresión, lo que ha generado es un “embotamiento de los sentidos”. Viéndolo todo desde la perspectiva del periodismo y partiendo de la base de que es uno de los medios más masivos de comunicación y el que se ha constituido en una poderosa arma de doble filo.
- ¿Cuál es tu opinión de la televisión en general?
Muy deplorable. En España he sido crítico de TV durante diez años en Diario 16 y El País, y mis conclusiones no pueden ser más negativas. Para mí el debate no debe de ser si la TV tiene que ser pública o privada, sino abierta o de pago. Yo decretaría que la TV abierta sólo sea cultural, educativa e informativa, y que todo lo demás (concursos, deportes, telenovelas, realities, etc. sean de pago. ¿Habrá un acto más libre y soberano que pagar por ver una porquería de programa?
- ¿Cuál es tu posición respecto al caso en particular de la televisión peruana que se caracterizó en un tiempo por la fama de los “talk shows”, liderados por el estridente y desastroso caso de “Laura en América” y la influencia que el gobierno ejercía en cierta forma en algunos canales? ¿Crees que ha cambiado en algo esta situación?
Como me fui del todo en 1989, jamás asistí a ese proceso de «cutrefacción» que volvió cutre a toda la televisión peruana. Pero he visto cómo la televisión española, italiana y francesa se ha degradado en progresión geométrica, con la honrosa excepción de la BBC británica. En realidad, a los políticos no les interesa la TV, sino el mando a distancia.
- ¿Eres partidario de que exista algún tipo de tendencia en los países latinoamericanos, hacia la cual se aboque el periodismo como una forma de aportar algo nuevo a la sociedad o por el contrario crees que se debe trabajar en base a lo que hay actualmente?
Un escritor español siempre decía: “No le digas a mi madre que soy periodista. Ella cree que toco el piano en una casa de putas”. No creo que el periodismo pueda aportar ya nada nuevo en los tiempos que corren, pues ninguna empresa es solamente un periódico, una radio, una revista o un canal de TV, sino todas esas «unidades de negocio» a la vez. Ya no existen medios independientes porque han sido reemplazados por «grupos de comunicación» que son genuinos holdings donde los directores de márketing y los gerentes generales mandan más que el director editorial. Me basta con ver qué fascículos coleccionables regala un periódico, para saber a qué grupo pertenece. Por eso creo que la única transformación que promueven los periódicos, es la transformación de los quioscos en mini-supermercados que tienen de todo.
- Un supuesto: ¿qué consejo le darías a un estudiante de periodismo que se ha decidido, de todas maneras, a ser un innovador dentro de una nueva rama, poco estimada: El periodismo Literario?
Que se busque la publicidad de su sección para que el redactor-jefe le dé más espacio sin que se moleste el director de márketing.
- ¿Cuál es tu posición respecto a la guerra en Irak?
Fui contrario a la invasión de Irak, y a la vista de los resultados creo que el petróleo estaba mejor en manos de Sadam. Además se habría acabado antes e iríamos todos a caballo, que es más sano y ecológico.
TERCERA PARTE
EL ESCRITOR VS EL HISTORIADOR
- ¿Cuál ha sido la aspecto, período o situación histórica ya sea del Perú o no, que más te ha gustado investigar o que te ha inspirado y por qué?
La época colonial es la que más me ha servido para la ficción literaria, pues de ahí salieron Inquisiciones Peruanas (1994) y Neguijón (2005). La verdad es que aquel mundo barroco, mojigato y propenso a la milagrería, se parece mucho al presente. La única diferencia es que antes te llevaban a la inquisición y ahora te llevan a la televisión.
- ¿Qué piensas de la derrota en la guerra del Pacífico? ¿Crees que aún hoy se sienten sus ecos en la relación chileno-peruana?
Pienso que es un capítulo cerrado de la historia y convendría sacar las mejores lecciones posibles de aquella derrota. Y teniendo en cuenta que los peruanos nunca hemos ganado ninguna guerra, ya deberíamos ser un pueblo mucho más que sabio, filosófico. A mí la derrota me es indiferente, pero no descarto que haya gente torpe y resentida que viva traumada porque no tenga otra cosa mejor que hacer.
- Literariamente en Perú: ¿cuál ha sido el período histórico de tu preferencia y las obras que lo protagonizaron?
Toda la historia peruana es muy literaria porque termina mal. Si la historia del Perú terminara bien, no sería literaria.
- Universalmente: ¿cuál ha sido el período histórico que más te ha llegado y su principal obra y por qué? ¿Coincide con el que tú crees que ha sido el más enriquecedor para la historia literaria de la humanidad?
La historia universal no va en el mismo microbús de la historia de la literatura, ni mucho menos en el mismo tranvía de la literatura. Un autor puede ser esencial para la historia de la literatura, pero del todo intrascendente para la literatura. Me encanta La cartuja de Parma de Stendhal, pero eso no quiere decir que me interese el siglo XIX.
- Dentro de una información que recopilé recientemente para un trabajo personal, me encontré con los últimos índices estadísticos de distintos ítems políticos y sociales de América Latina. Uno en particular me ha hecho reflexionar muchísimo. Ahora te pregunto a ti: ¿Con qué armas ha enfrentado o debe enfrentar el escritor latinoamericano una batalla tan difícil en contra de los índices de analfabetismo e ignorancia de la población más pobre que es, además, la mayoría de la población en casi todos los países? ¿Crees que es posible llegar a toda la población independientemente de su estrato social? Esto tomando en cuenta que leer se convierte, día a día, más en un lujo que solo unos pocos pueden darse y no en una actividad masiva.
La lectura es imprescindible para el desarrollo del individuo, pero la lectura de literatura no tiene por qué ser una actividad masiva. El escritor no tiene ningún rol alfabetizador, aunque admito que sí pueda tener algún rol pedagógico. En cualquier caso, lo que sí podemos hacer los escritores es fomentar el uso de las bibliotecas públicas y contribuir al enriquecimiento de sus fondos promoviendo convenios y donaciones.
- Cambiando de plano, si nos fuéramos un poco lejos con la imaginación ¿Cómo crees que nos estudiarán en unos 200 años más los jóvenes de los colegios y las Universidades en su clase de Historia, en la de Literatura?
Nos verán con horror, con vergüenza y probablemente con asco.
Desde siempre y con diferentes personas he tenido que enfrentar discusiones y salir en defensa del estudio de las licenciaturas de Historia y Filosofía, como una opción de carrera. Todos los que me han discutido llegan a un mismo punto: que no vale la pena estudiar algo intelectualmente muy valioso, si desde el punto de vista económico es deprimente y que son estudios definitivamente “no masivos”, que por lo tanto no llegarán a la sociedad, debido a que actualmente son “otras” las necesidades de ésta. A favor, yo he dicho, entre otras cosas, que propiciamente acondicionados con otras disciplinas, como el periodismo, y después de analizar cómo poder llegar a TODAS las personas, estos estudios son un aporte que la sociedad no va a poder desdeñar.
- Indícame aunque sea un punto con el cual me apoyarías o bien me enfrentarías con respecto a ese tema.
No hace falta, pues la realidad supera a la ficción. En España, el gobierno socialista acaba de eliminar las carreras de humanidades de la universidad. Fuera la filosofía, las lenguas clásicas, la literatura y la historia del arte. Aquí se promueve ahora lo práctico: la electricidad, la fontanería, la mecánica y ese oxímoron que responde al nombre de «carpintería metálica». En Europa un instalador de gas butano gana cinco veces más que un filósofo. ¿Solución? Eliminar la filosofía del colegio y de la universidad para que haya más proletarios y menos burgueses que lean demasiado. Está claro que al final todos vamos a terminar escribiendo guiones de telenovelas y los más afortunados sobre fútbol.
CUARTA PARTE
EL ESCRITOR VS EL HOMBRE
- ¿Cuál ha sido el paso o la situación más difícil que has tenido que enfrentar en tu carrera?
Quizás cuando decidí abandonar mi dedicación profesional a la historia, para lanzarme a la literatura y la gestión cultural.
- Me recomendaste especialmente uno de tus libros: “El Libro del mal amor”. Pero me cuesta creer algo ¿tiene algo de ti ese don Juan mala suerte en el amor del protagonista?
Absolutamente todo, pues en la película de mi vida yo habría ganado el Óscar al mejor actor secundario. En esa novela reuní diez de mis fracasos amorosos más espectaculares. He tenido más, pero no hay que presumir. Además, el éxito amoroso es algo muy relativo, pues cuando escucho a algunos hombres presumir de sus éxitos, me gustaría preguntarle a las mujeres que mencionan si ellas también los asocian con algún momento estelar de sus vidas.
- ¿Cuál es ese vicio que encuentras muy placentero y que tienes o quisieras tener?
Mi único vicio es la lectura de cómics de superhéroes, así que cuando me jubile iré a ver a un notario para que me dé «poderes».
- Un personaje imaginario te dice que te va a tentar con un pecado y que va hacer que esa tentación se haga realidad. No tienes ninguna salida, sin embargo te permiten elegir el pecado a cometer. ¿Cuál preferirías y por qué?
Evidentemente la soberbia, porque entonces me bastaría con estar conmigo mismo y así no tendría necesidad de caer en los demás pecados.
- Desde el 89 que vives en Sevilla, Andrés Neuman también vive desde hace tiempo en España y es argentino, y como ustedes, otros tantos autores se “fugan” de sus patrias, para vivir en Europa o Estados Unidos, por distintas razones. Pese a ello, ¿sigue teniendo alguna relevancia para ti que tu esposa, tus hijos y la demás familia que quizás se forme en otro país, tenga una imagen y un contacto constante con tu país de origen?
Nunca me fugué del Perú porque no estaba prohibido salir. Por otro lado, mi abuelo fue japonés, mi bisabuelo italiano y mi abuela ecuatoriana. Yo no estoy en el exilio porque soy el exilio. Es decir, que simplemente no existiría si mis antepasados hubieran sido sedentarios. ¿Por qué tengo que ser solamente peruano si puedo ser japonés, español y latinoamericano? La «patria» es la tierra de los padres, pero la tierra de los hijos todavía no tiene nombre siendo mucho más importante. Dicho esto, en mi casa apenas se habla del Perú y mis hijos sólo han ido una sola vez en diecisiete años, que es la edad de la mayor. El Perú es mi problema y para ellos no es ninguna solución.
- Te gusta una mujer y un amigo en común de ambos te dice que el secreto para conquistarla es regalarle un libro, en lugar de flores, en la primera invitación a salir que le hagas. Decidido a hacerlo ¿Cuál crees que sería el libro ideal para lograr la conquista?
La pregunta es complicada porque ese libro nunca se regalaría por su valor literario, sino por las supuestas consecuencias de su lectura. Por eso esta respuesta supone varias posibilidades:
1. Si la mujer es soltera entre 20 y 30, El libro de arena de Borges.
2. Si la mujer es soltera entre 30 y 40, El libro de los amores ridículos de Kundera.
3. Si la mujer es soltera entre 40 y 50, Las Sonatas de Valle-Inclán.
4. Si la mujer es casada entre 30 y 40, Arráncame la vida de Ángeles Mastretta.
5. Si la mujer es casada entre 40 y 50, El último encuentro de Sándor Márai.
6. Si la mujer es divorciada entre 30 y 40, Terapia de David Lodge.
7. Si la mujer es divorciada entre 40 y 50, Amor conyugal de Alberto Moravia.
- Tienes la oportunidad de revivir por un día a un autor muerto que admiras muchísimo ¿a quién elegirías y por qué?
Resucitaría al autor de la Biblia para que me dedique un ejemplar.