Chespirito en Chile

11 08 2008

Mi buen amigo Fernando Meza se anotó un tremendo punto con esta entrevista que realizó a los grandísimos artistas Roberto Gómez Bolaños y su esposa, Florinda Meza. Ambos estuvieron de paso por Chile, presentando la obra 11 y 12. Todos los fanáticos de Chespirito en Chile, pero sobre todo los que no pudimos asistir a la obra, le estamos agradeciendo a Fernando esta exclusiva en su blog.

A continuación el video de la entrevista. Y AQUI, el blog de Fernando.





Interview with Peter Stothard

30 07 2007

Welcome, Mr. Stothard.

 

Peter Stothard. Foto Peter Nicholls

Peter Stothard. Foto Peter Nicholls

You have been the editor of The Times for 10 years, and now you are the editor of The Times Literary Supplement. A world about books tends to run at a much slower pace than a world about news. Is this a relief for a professional that has been the editor of a renowned newspaper for such a long time?

 

I was a lover of Greek and Latin literature long before I fell into British politics. I read as many contemporary novels as I could long before I read a Labour or Conservative pamphlet. I regularly read the TLS before I regularly read The Times. It’s good to be home.

 

 

The emergence of the Internet is radically changing the way we approach information, including the way the media communicate with the public. In this connection, what further evolution can be expected for the TLS in the near future?

 

The aim of the TLS is to identify and explain the best in literature and ideas. The internet is a way of communicating what we do – and finding readers. Evolving new ways of doing the latter is the more important.

 

 

I would like to know your personal appraisal of English contemporary literature. Along history, English literature has contributed phenomenal writers and thinkers to our culture. Is the current situation consistent with that trend? As things stand now, is it foreseeable the trend will continue in the future?

 

There have been great periods for producing English literature that lasts. We like to remember those. There have been periods better forgotten. We do forget them. Future trends? We can’t see them. Hard work and hard thinking have always been the doors to the good, whatever writers like to claim. In England today anyone can seek those doors, not only, or not even especially, the English.

 

 

Many writers have always been more or less influenced by the literary vogue of their time. This is probably more so nowadays, when books are often treated as one more product of a mass market. Are we perhaps overlooking any authors due to the overwhelming influence of more ‘trendy’ literary styles or subjects?

 

The mass market was as important at the end of the 19th century as it is now. Popular writers, by their very popularity, show something of their time. Literary writers – defined as those with higher intentions to last – sometimes did last and sometimes still will. I suspect we are overlooking fewer contributors to literature than at any time since the first words were written.

 

From your standpoint, what is the relative weigh of Latin American novel in the present world’s literature? Is it contributing more, or less, than during the boom of the 1970s?

 

I don’t know. At the TLS, unlike at many other places, if you don’t know, you don’t say.

 

 

As times passes, we often find ourselves looking at the past under a different light. Seen from that distance, was the boom of the 1970s the literary milestone it was then claimed?

 

I am tapping out these replies in a library of fiction that I began assembling in 1970. Many of the names around me are now wholly forgotten. When I am ready to throw them away I will be ready to answer this question.

 

 

As thousands of other critics all over the world, you have recently started your own blog. Would you say that blogs fill a gap that was there to be filled or, on the contrary, they are redundant and somehow becoming an obligation you would rather live without?

 

I write a blog as a way of bringing readers in to the TLS. I write about what I’m reading as a modern way – so it seems – of bringing readers to what our critics write.

 

This sudden mushrooming of bloggers is one more consequence of the emergence of the Internet, where any person can now communicate with any other one (almost) without restrictions. Will it be possible to keep the relation quantity/quality that prevailed before the Internet? Are we poised to a new Babel Tower for excess of information, or will an equilibrium be reached some day?

 

There will be no equilibrium. That would be death both for art and for the appreciation of art. There will be imbalances, sometimes swinging imbalances, and much good from that.

 

Do you now have as much spare time to mow your lawn as ten years ago?

 

I have more spare time. My children have grown up. I have lawns but, bad as this may sound, I don’t mow them.

 

 

 

 

 





Alberto Salcedo Ramos: «Me niego a aceptar la violencia como tema único»

1 07 2007

Por Laura García

Alberto Salcedo Ramos

Alberto Salcedo Ramos

Existe un tipo de crónica, una que es abierta, que no pretende modificar el qué, sino el cómo. Una que no hace camino paralelo con la literatura, sino que se encuentra con ella, se complementan. El hecho está ahí, el periodista no puede distorsionarlo, ni cambiarlo, pero sí puede contarlo de otra forma. Y es ahí, en la forma, en donde radica la gracia de ese genero llamado periodismo literario, que surgió hace más de treinta años ya, pero que ha permanecido de cierta manera en un oscuro cuarto, iluminado repentinamente por algunos brillantes periodistas que ejercieron y ejercen su oficio con pasión, que supieron encontrar en la literatura los recursos necesarios para contar la realidad de una forma diferente, en la que el lector sí es importante, en la que el lector se hace partícipe, y vive, como si estuviera leyendo la mejor de las invenciones, una realidad inmediata, que se acerca, lo toca y lo sacude también.

En el periodismo literario, una historia parte con la más rigurosa investigación periodística, metódica, la reunión de los testimonios, los documentos, esa férrea extracción de todo material que refleje, compruebe y dibuje la realidad específica que se está investigando y termina con la manipulación de ese material. El periodista puede dejarlo así y contarlo todo tal cual, o puede transformarlo en sus manos y narrar esa realidad. Narrarla como una ficción, pero que es muy real.

Esta es una entrevista con el mejor cronista colombiano de la actualidad y – discúlpenme si me salto las reglas de la imparcialidad con un entrevistado – un ser humano maravilloso que solo despliega simpatía y sencillez.

Bienvenido, ALBERTO SALCEDO RAMOS.

 

 

PERIODISMO & LITERATURA

L.G: Al leer lo que has escrito, tus crónicas, me da la impresión de que eres un híbrido extraño, a veces parece que eres escritor que trabaja de periodista o un periodista que trabaja como escritor. Algo muy similar a lo que plantea Daniel Samper Ospina en el prólogo de tu libro El oro y la oscuridad. La vida gloriosa y trágica de Kid Pambelé. A tu parecer ¿qué le aporta la literatura al periodismo y qué el periodismo a la literatura?

A.S.R: Casi siempre se habla de los aportes de la literatura al periodismo, y entonces se mencionan las técnicas narrativas, el empleo del punto de vista, la construcción de imágenes, el uso certero de las escenas y la creación de las atmósferas. Todos esos recursos, ciertamente, proceden de la literatura y contribuyen a embellecer el periodismo en lo formal y a dotarlo de un poder mayor de penetración. Pero veo que se habla muchísimo menos de los aportes del periodismo a la literatura, lo cual se me antoja injusto. Muchos grandes escritores se han referido a su deuda con el periodismo. Pienso, por ejemplo, en Gabriel García Márquez, en Albert Camus, en Truman Capote y, por supuesto, en Ernest Hemingway, aunque este último dijo una vez que el periodismo es bueno para un escritor siempre y cuando lo abandone a tiempo. Yo creo que el periodismo adiestra al escritor en el descubrimiento de los temas esenciales para el hombre. Me parece que en esta profesión uno tiene acceso a un laboratorio excepcional en el que siempre se está en contacto con lo más revelador de la condición humana. Uno aquí ve desde reyes hasta mendigos, truhanes, bárbaros, seres maravillosos, de todo, y eso es útil para construir universos literarios creíbles y ambiciosos. Fíjate que en los últimos años se han incrementado las novelas basadas en hechos y personajes de la realidad. Por último, me atrevería a decir que el periodismo le sirve al escritor para humanizar su escritura y bajarse de la torre en la que a veces se encuentra instalado.

 

L.G: Tu trabajo en general remite de inmediato a ciertos nombres de autores como, Truman Capote, Gay Talese, Norman Mailer, es decir, los famosos periodistas literarios. ¿Cuáles son tus autores fundamentales y qué has aprendido o aprovechado de ellos?

A.S.R: Bueno, esos tres que citaste han enriquecido mi maleta de viaje, sin duda. Gay Talese me enseñó que lo más revelador de un personaje no es tanto lo que dice sino lo que tiene por dentro. Su manera de explorar la psiquis es quizá el más alto milagro del periodismo de autor. De Capote admiro su audacia en el enfoque, su sabiduría para descubrir siempre la estructura que le conviene al relato. También él era un maestro a la hora de mirar hacia dentro de los personajes. En “A sangre fría”, por ejemplo, lo que nos deslumbra no es la reconstrucción minuciosa del crimen múltiple, sino el perfil sicológico de los asesinos. Mailer me gusta menos, pero su libro “La canción del verdugo” es un relato impecable, con una tensión dramática increíble. Esto de hacer listas me pone los nervios de punta, porque inevitablemente uno omite nombres importantes. En todo caso, yo no dejaría por fuera a periodistas narrativos como John Hersey y Joseph Mitchell, ni a escritores que amo, como Dostoievsky, Camus, García Márquez, Rulfo, Flaubert y Hemingway.

L.G: ¿Sobre qué tema o personaje te gustaría hacer tu próximo trabajo?

A.S.R: Me encantaría escribir algo de largo aliento sobre viejas figuras de la música popular en América Latina. Es un sueño que espero cumplir algún día.

 

L.G: También eres profesor de la Facultad de Comunicación Social de una importante Universidad. ¿Qué conocimiento o experiencia consideras que es más importante transmitirles a los jóvenes estudiantes de periodismo en el contexto actual?

A.S.R: La pasión. Me parece que sin fuego en las venas, no se puede aspirar a ser un buen periodista.

 

L.G: De las crónicas que has escrito ¿cuál ha sido la más complicada, la más difícil de enfrentar y por qué?

A.S.R: Yo narré la historia de un secuestro express del cual fui víctima. Esa crónica, literalmente, me costó sudor y lágrimas. Fue una experiencia horrible que aún hoy, siete años después, me sigue doliendo.

 

L.G: ¿Cómo sabes que una historia o una persona determinada pueden transformarse en una crónica? ¿Apelas a la intuición o eres más riguroso?

A.S.R: La verdad es que en ese terreno me muevo mucho por la intuición. Mi punto de partida es sencillo: si esta historia me conmueve a mí, posiblemente también conmoverá a quienes la lean ahora que yo la cuente. Me dejo guiar por el instinto. Me gustan las historias que, para mal o para bien, afectan a mucha gente, las historias que plantean situaciones universales.

L.G: Tu ganaste el Premio Rey de España gracias a un documental televisivo, llamado «Vida de barrio», en el cual recorres caminando la calle del cartucho, un barrio marginal de Bogotá, tristemente famoso porque en él sólo habitan indigentes, drogadictos, alcohólicos y en donde todo está rodeado de miserias, hambre y muerte. ¿Cómo se enfrenta un periodista a esa realidad y la ajusta de manera que no caiga en el sensacionalismo y la porno-miseria, pero a su vez pueda transmitir lo que pretende? ¿Cómo fue ese tiempo en que estuviste realizando el documental? ¿qué experiencias viviste? ¿Qué personajes entrañables conociste?

A.S.R: Mark Krammer aconseja que el periodista procure convertirse en parte del paisaje. Esto se logra estando en el lugar de trabajo tanto tiempo como sea posible. Antes de grabar, fuimos todos los días a El Cartucho, durante dos meses. Sin cámaras, sólo por ver a la gente, conversar con ella, darnos a conocer. Cuando finalmente llevamos las cámaras, ya los personajes estaban tranquilos porque nosotros habíamos generado confianza. Yo detesto la porno-miseria, la explotación descarada de lo cursi, de lo sentimentaloide, de lo sórdido. El programa que hicimos en El Cartucho es inevitablemente duro. Te garantizo que si abordas una realidad como esa, no hay manera de ocultar lo dramático. Sin embargo, creo que respetamos la dignidad de los personajes. Casi todos los personajes eran entrañables y eso fue quizá lo que más me sorprendió.

 

EL ORO Y LA OSCURIDAD…

L.G: ¿Cómo fueron esos dos años de investigación previa a la redacción de la crónica sobre Pambelé? ¿Recuerdas alguna anécdota que te haya sucedido durante ese tiempo y que no hayas podido contar en el libro?

A.S.R.: Fue un periodo muy especial, porque Pambelé ha estado ligado a mí desde la infancia. Entonces, el devolverme en el tiempo para reconstruir sus pasos me llevó en varios momentos a verme a mí mismo en el pasado, con pantalones cortos, en ese pueblo polvoriento y querido en el cual me criaron mis abuelos. Como Pambelé ha sido un personaje tan andariego, todo el mundo en Colombia lo ha visto en algún momento de su vida. Podrás imaginarte la cantidad de historias que la gente me iba contando cuando sabía que yo andaba en el proyecto de narrar su vida. Pero ahora, francamente, no recuerdo ninguna de valor que haya dejado por fuera del libro.

 

L.G: ¿Cómo es la relación actualmente con Pambelé, te has visto nuevamente con él?

A.S.R: Hace rato no lo veo. Yo fui a visitarlo en Cartagena, la última vez que estuvo hospitalizado. Como él estaba sedado, preferí no entrar en la habitación y me reuní en una cafetería cercana con su hermana Julia Cervantes. Ojalá logre superar sus problemas y disfrutar de su familia, que es muy bella.

 

«Me niego a aceptar la violencia como tema único»

L.G.: Cada país vive su realidad y por lo tanto los periodistas, quienes precisamente tienen como oficio alumbrar esa realidad sin filtros ni distorsiones, van trabajando conforme a ella y, por decirlo de alguna forma, como que se van amoldando al diario acontecer. Es entonces cuando surge una figura de la que tú eres un ejemplo, del periodista, en este caso del cronista, que más allá de ir al compás de toda la caravana, propone una forma diferente de “alumbrar”esa realidad. Y también propone “otras” realidades que alumbrar, que están ahí pero nadie ve en ellas una noticia qué contar. Si por alguna razón y a pesar de haber estudiado en Colombia, hubieses desarrollado casi toda tu carrera en cualquier otro lugar del mundo, ¿qué crees que le haría falta o qué le sobraría a tu trabajo? De poder escoger otros hechos sobre qué investigar y contar a tus lectores, en otro lugar del mundo que no sea Colombia ¿qué lugar y cuáles de esos hechos escogerías?

A.S.R: Nunca me he puesto en la tarea de suponer lo que habría sido mi vida si hubiera nacido y me hubiera criado en un país distinto, con una cultura diferente a la mía. Viendo ciertos sucesos históricos, hay muchas cosas que me hubieran gustado. Por ejemplo, contar lo que ocurrió en Dallas el día que mataron a Kennedy; estar con el fotógrafo Robert Capa en esa guerra en la que perdió la vida; ser uno de los sobrevivientes del Titanic; hablar con Truman Capote durante la semana en que apareció “A sangre fría”, estar en ring side la noche en que Muhammad Alí destronó a George Foreman. Pero estos son puros divertimentos inoficiosos. La única realidad es que pertenezco orgullosamente a un país que, para mal y para bien, produce historias que representan un reto tremendo para cualquier narrador. Mi desafío como cronista es ir más allá de la agenda inmediatista que manejan los medios informativos: es buscar, además de lo urgente, lo importante, lo que nos revela como país. Me niego a aceptar la violencia como tema único. Sé que la violencia existe, pero me parece miserable que por estar contando cómo nos morimos, se nos olvide cómo vivimos. Por eso me interesan tanto las expresiones de la cultura popular, que nos ayudan a construir la memoria de otra manera.

 

JUEGO DE SUPUESTOS

Si pudieras ser un periodista que admiras, serías…

A.S.R: Gay Talese.

Si pudieras ser un libro, serías…

A.S.R: Hiroshima, de John Hersey.

Si pudieras ser una de tus crónicas, serías…

A.S.R: El testamento del viejo Mile.

Si pudieras ser un lugar de Colombia, serías…

A.S.R: Arenal, el pueblo donde me criaron mis abuelos

Si pudieras cambiar algo en los medios de comunicación en Colombia, cambiarías…

A.S.R: La falta de seguimiento de ciertas noticias, que generan escándalo pero después se diluyen en el olvido.

 

L.G: Te gusta una mujer y un amigo en común de ambos te dice que el secreto para conquistarla es regalarle un libro, en lugar de flores, en la primera invitación a salir que le hagas. Decidido a hacerlo ¿Cuál crees que sería el libro ideal para lograr la conquista?

A.S.R: Nunca he regalado libros como parte de una estrategia de conquista. Cuando los regalo, lo hago pensando en que la persona se merezca ese libro y el libro se merezca a esa persona como lectora. Ahora, si me presionas, elegiría, tal vez, “La farmacia del ángel”, el libro de poemas de Juan Manuel Roca.

 

 





FERNANDO VILLEGAS: «Me ha ninguneado maravillosamente»

9 02 2007

 Por Laura García

Fernando Villegas en los estudios de Radio Duna

Fernando Villegas en los estudios de Radio Duna

La cita es en Radio Duna, en donde conduce los programas «Terapia Chilensis» y «Edición Limitada: Duna Jazz». Llega retrasado, se disculpa: «I´m so sorry», y me saluda como si me conociera desde hace muchos años. En un principio la idea es hacer una entrevista, pero tácitamente esto se transformó en una conversación, y no para hablar sobre cualquier cosa: esta vez pasó por alto cualquier tipo de comentarios sobre la actualidad política y social chilena; está un poco agotado de tocar constantemente esos tópicos, tanto en radio, como en televisión y también en el diario para el que escribe. Entonces conversamos de medios de comunicación, de visiones particulares y de literatura, sobre todo de literatura. Junto al hombre de opiniones tajantes, de argumentos feroces y especialista en conversación y debate de todo tipo de temas, camina el escritor «ninguneado» por el medio literario chileno. En el fondo del periodista y sociólogo, descubrí la esencia del escritor apasionado y, si me permiten entrometerme en el tema les diré que lo hace muy bien. Lo de ser «ninguneado» es una sorprendente contradicción para mí, puesto que en nuestra conversación, mis preguntas meras ideas sueltas que él interpretó e hiló con su particular visión y me quedó muy claro que estemos o no de acuerdo con él, a nadie puede dejar indiferente. Estimados lectores, este es mi *Asterisco* a Fernando Villegas.

 

 

 

MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y TECNOLOGIA.

 

Habla como si estuviera confesándose y sus gestos son la fuerza para sus comentarios. Se maneja en tres tipos de medios bastante diferentes: la radio, la televisión y la prensa escrita, pero lo suyo, decididamente, es escribir. Así lo sostiene.

 

«Yo prefiero escribir, después prefiero hablar. En la radio hay conversación, en la televisión hago un programa de conversación, pero escribir es lo que más me gusta, yo creo que escribo mejor de lo que hablo, puede ser que hable bien pero a mi me gusta escribir y encuentro que estoy a años luz en escritura que en ‘habladura’»

 

 

 

Le menciono entonces ciertas palabras claves: internet, blogs, nuevas tecnologías, pero es difícil de convencer, no se toma en serio el cuento y hace los siguientes planteamientos.

«Es peligroso y es una tontería idealizar una tecnología cualquiera… Sí, las tecnologías tiene su utilidad hasta cierto límite, pero cuando se empiezan a transformar en ídolos… Bueno, de hecho, hay muchos jóvenes que pasan todo el día frente al computador, lo cual me parece una idiotez descomunal, ¿me entiendes? Porque, en el fondo, ¿qué es lo que pueden hacer ahí todo el día? ¿la internet en sí qué me puede dar? ¿Ver páginas tras páginas de sitios web como quien ve por la ventana de un tren?. Porque si tu estás ahí, participando en un foro de discusión, eso es otra cosa, ahí estás pensando, escribiendo… si estás comprando es un instrumento, si estás mandando correos igual, pero instalarse frente al computador, a ‘navegar’ como dicen, es como instalarse frente a un frasco con lápices a mirarlos, algo sin sentido»

 

Pero ahora la comunicación es horizontal, hay retroalimentación, usted mismo lo puede experimentar, al recibir los comentarios de sus lectores, de su audiencia. O ¿usted piensa que los medios deben seguir teniendo una relación vertical con las personas?

«Yo no creo nada, no tengo ninguna agenda, ninguna preferencia, me da lo mismo lo que pasa en esa materia, porque igual yo vivo enclaustrado en mi casa y me da lo mismo si afuera se están comunicando todos como los locos o no, pero insisto en que hay que tener cuidado con eso, porque es muy fácil tragarse las ruedas de molino que andan profetizando y predicando algunos pelotudos gurúes que se encandilan y quieren encandilar a otros con los medios de comunicación y creen que ha llegado una especie de cultura de la comunicación global y total, que esto va a su vez a impedir el dominio de los pocos sobre los muchos y una serie de tonterías… No hay que creer que un medio por sí solo puede cambiar el mundo. Lo va a cambiar hasta donde lo cambie, pero empezar a hacer utopía a partir de que existe tal o cual instrumento nuevo, tal tecnología nueva, es una estupidez, porque piensa que además hay un precedente histórico y esta no es la primera vez que se inventa un medio de comunicación. Se inventó en su momento la radio, se inventó en su momento el telégrafo, etc, y se produjeron cambios económicos importantes y cambios culturales, pero no se produjeron cambios tan trascendentales como los que profetizan ahora. Siguió habiendo sociedades desiguales, sociedades en guerra, explotación, mentira, toda clase de cosas. Lo que te quiero decir es que la internet por sí sola no va a modificar esos parámetros básicos, no trae la utopía bajo el brazo.

 

LA LITERATURA Y EL «NINGUNEO» LITERARIO.

Del Diccionario Histérico de Chile, quiero rescatar una definición que usted entrega para Isabel Allende (ALLENDE, ISABEL: ¡Qué mujer más deliciosa y talentosa! Las tiene todas. Su gran pecado es haber tenido éxito de ventas y de premios con sus libros; eso inmediatamente le ha ganado entre sus colegas cierta fama de escritora populachera y explotadora del realismo mágico & inc. No importa mijita, dele no más ) en donde la defiende de la crítica que la considera una escritora de poca calidad, bajo el argumento de sus muchas ventas.

«Y por supuesto sigo sosteniéndolo. El mundo literario chileno es muy pequeño y eso lo convierte en un mundo especialmente rencoroso, envidioso y malévolo, porque se disputan un espacio muy pequeño, entonces son como ratas metidas en un laberinto muy chico y les molesta y les produce un resentimiento atroz el que le va bien, no solamente pasa con Isabel Allende, sino con otros escritores que han tenido la ‘osadía’ de vender muchos libros y con los cuales se repiten los mismos argumentos. Es que hay aquí un poco el mito de que el gran escritor es un tipo al que lo leen dos personas nada más y que lo vienen a descubrir cien años después y eso es una mentira, puede pasar, pero normalmente no. Cervantes es un ejemplo, fue un hit inmediatamente en Europa, se hicieron muchísimas ediciones en España y casi inmediatamente después fuera de ella y vinieron las ediciones piratas y pasó lo mismo con Shakespeare, etc. La calidad de la literatura del autor, no se mide por la cantidad de ejemplares, pocos o muchos que venda, se mide por la calidad intrínseca. Yo creo que Isabel Allende es una buena escritora y no veo por qué algunos pelotudos quinceañeros, de estos jóvenes narradores, que no le han ganado a nadie vengan a disparar contra ella. O viejos autores que se dan cuenta que sus carreras no van a ninguna parte. Hay mucha mala leche en el medio literario chileno, esa es la verdad.»

 

 

Cuando pasamos al terreno de las lecturas, la literatura histórica gana, por mayoría aplastante, sobre cualquier otro tipo entre sus preferencias y se refiere a ella con vehemencia, casi con devoción.

«Lo que más leo es historia. Historia en todos sus ámbitos, historia militar, política, sobre civilizaciones, historia de personajes, de eventos pequeños, de períodos de tiempo pequeños, de eventos particulares, en todas sus variantes y acepciones. La lectura de la historia es una magnífica disciplina intelectual, que te provee de hechos, pero sobre todo, te provee de patrones mentales para entender cómo funcionan las cosas. En el estudio de la historia van apareciendo patrones y los son precisamente porque se repiten, ¿me entiendes?, aparecen formas de comportamiento, de redacción, de escribir, de grupos, de colectivos, procesos, etapas en la vida de los pueblos, de las civilizaciones y esos patrones te permiten tener ciertas ideas sobre cómo funcionan las cosas en el presente, y también de cómo pueden funcionar en el futuro a pesar de todos los cambios cosméticos que se han creado, eso, y por otro lado, que para mí no hay nada más entretenido que la historia, mejor que cualquier novela, de todas maneras y en todo orden de cosas»

 

¿Nada de novelas? ¿Y literatura chilena, por ejemplo?

Leo algo de novela, pero no mucho. No, literatura nacional no, no tengo paciencia, es que no me interesa lo que dicen los autores chilenos. En realidad los narradores jóvenes se supone que traen algo nuevo, pero si uno sabe un poquito de literatura se da cuenta que están repitiendo fórmulas, que están tomando lo que hicieron algunos autores en EE UU en los años 40.

 

OBRA PARTICULAR

Fernando Villegas tiene dos novelas publicadas hasta el momento. Una, de hace bastantes años ya, que se llama Fiesta para corazones rotos, que tiene por contexto el plebiscito del 88. La otra, Discursos de la carne, fue publicada el año pasado bajo el sello Alfaguara y con el seudónimo de Alexander Tolush, nombre que tomó prestado de un brillante ajedrecista ruso. Sin duda esas obras son muy importantes para Villegas, no sólo por el hecho en sí de haberlas escrito, sino por la herida que abren cuando surge el contexto en el que están enmarcadas.

«Fiesta para corazones rotos, como otras cosas que he escrito, fue ninguneada de la manera más perfecta y absoluta. No se trata de que la hayan criticado mal, es que simplemente nunca la criticaron, por ahí apareció una crítica en La Nación, que fue como la excepción que confirmó la regla.

En general las cosas que he escrito no han sido tomadas en cuenta, porque yo no soy parte del mundo literario, de los talleres, de las generaciones X, Y, ó Z, de los cenáculos, de los grupos… Ellos me consideran, si es que acaso se toman la molestia de pensar en mí, como ‘un pobre huevón que tiene ambiciones literarias, el pobre. Un idiota’.

 

¿Razón para no haber publicado más novelas?

No, si espérate, si tengo otras cosas que vienen en camino. Pero es que además yo escribí otra novela que se llama Discursos de la carne, que la escribí bajo seudónimo y esa fue peor, más ninguneada todavía, porque ni siquiera dieron acuso de recibo del libro, ese fue un monumento al ninguneo, porque estamos hablando de un libro más o menos grueso, del que ni siquiera se dijo ‘llegó, hemos recibido la novela tanto’. Nada, nada, nada… es como si no la hubiese escrito. Entonces, en lo que a literatura propiamente tal se refiere, en Chile, no he tenido ni siquiera el beneficio de una mala crítica, sencillamente no he tenido ninguna. Vamos a ver que pasa más adelante, porque creo que al final se hace cierta justicia, yo creo que lo que he escrito no es para nada malo, al contrario, creo que es mucho mejor que las huevadas que he leído de los jóvenes narradores y en su momento las cosas se pondrán en su lugar. Por ahora, el ninguneo ha sido una perfecta obra maestra. No existe la literatura de Fernando Villegas bajo ningún nombre, sólo existen estos libros que he publicado bajo mi nombre, que son más bien periodísticos, como El Chile que no queremos, que ha sido un completo éxito, incluso recibí un premio, pero el ninguneo conmigo es tan extremo, que en el mismo diario que me entregaba el premio, casi el mismo día en que se anunciaba que yo había ganado, el crítico literario oficial del lugar estaba haciendo una revisión del año y no, no existió, una vez más, no existió ni el libro, ni el autor, dentro de los resúmenes del año.»

 

 

¿A pesar de encontrarse por más de 20 semanas entre los más vendidos de los libros de no ficción? Publicado por la misma Revista de Libros, del diario El Mercurio.

«No, nada, no existió, para el crítico de ese diario no existió. Villegas no existe, los libros de Villegas no existen.»

 

¿por qué?

Pero esa pregunta lo fastidia, no es fácil para él suponer razones, respira hondo y se queda un rato como intentando buscar en su cabeza algo para decir.

«Ah, Bueno, no sé, no quiero ahondar en ese asunto, porque es un tema que me irrita, que no me deja indiferente, no soy de fierro. Me irrita tanta miseria humana, tanta penquería. No sé cuál es el origen de esto, en un momento decidieron ponerme en las listas negras, en las listas de los tipos que no existen, es así.»

 

Pero no ha pensado que usted mismo pudo haberse causado eso, con su opinión ácida, sus comentarios…

«Sí puede ser, pero da lo mismo, se supone que el crítico de libros critica a los libros, no a los autores. Me han ninguneado maravillosamente, con la perseverancia que tiene el odio, que tu sabes es mucho más perseverante que el amor. Pueden estar ninguneándote 50 años seguidos si es necesario, hasta el último suspiro te van a ningunear.»

 

 

 Pero eso puede transformarse en un desafío.

«La verdad es que esos desafíos no me interesan, este país no me interesa en ese aspecto. Si tengo ambiciones literarias el día de mañana, no será para ganarme el premio de la revista tal, o para que me palmoteen un par de alcohólicos establecidos en un bar. Triunfar o no triunfar me da lo mismo aquí, y da lo mismo, porque literariamente hablando Chile es un cero a la izquierda»

Una vez la grabadora está apagada y las fotografías tomadas, se me viene a la mente lo que algunos amigos me hablaron antes de hacer esta entrevista, sobre el tipo pesado y adusto, sobre el ‘personaje’ que pretende llamar la atención. Pero no hay nada de eso, quizás noté algo de vanidad intelectual y también un dejo de soberbia, pero Fernando Villegas es un hombre descomplicado, un tipo sencillo, relajado y que puede llegar a ser muy simpático, se da el tiempo de conversar un rato más y hablamos de todo un poco, es un excelente conversador, muy agradable: se alega constantemente viejo, tira bromas con facilidad y mucha ironía, me aclara que no mantiene ningún blog y que no sabía nada acerca de la existencia de esa página. No se cree ningún cuento… pero en el fondo sabe que él tiene su propio cuento.





ENTREVISTA CON VALENTÍ PUIG

26 12 2006

 

I

ESTE MUNDO CHICO

Valenti Puig
Valentí Puig

Cuando leo sus artículos, sus columnas y cuando leo en general a todos aquellos periodistas que analizan con cierta frecuencia la política mundial, siento que el mundo se hace cada vez más pequeño y que cada vez nos interesa más pensar en lo que sucede “al lado” o “allá”, por decirlo de alguna forma. Sin embargo, no es una tarea muy fácil eso de echar una mirada al mundo “allá afuera”.

 

¿Cuál cree que es el tema internacional de carácter político o social, que actualmente es más difícil de analizar y comprender y por qué?

 

VP/ Oriente Medio, por la multiplicidad de factores, por el componente religioso, la larga secuencia histórica, la escasez de agua, el petróleo y el arduo contraste entre Israel y su entorno geopolítico.

 

 

Corríjame si estoy equivocada, pero creo que fue a partir del atentado a las Torres Gemelas en 2001, que se agudizó el llamado “choque de civilizaciones” entre occidente y oriente, que se venía sucediendo desde hacía mucho tiempo. De alguna forma la opinión mundial se polarizó: unos creen que Bush es un “diablo” (como lo dijo el mismo Chávez), otros creen que el “diablo” el Ben Laden y así, de alguna forma, el fundamentalismo religioso islámico se hizo presente en Occidente con su rabia y el fundamentalismo imperialista estadounidense se hizo presente en oriente con sus avanzadas.

¿Cuál es su posición, su principal punto de vista con respecto al conflicto Oriente-Occidente?

 

VP/ A veces cuesta no creer que, efectivamente, estamos en el umbral de un choque de civilizaciones. Digamos que lo que no cesan son los conflictos porque son la materia de la Historia y de la propia vida. Hoy estamos ante la inminencia de conflicto originados por la búsqueda de recursos energéticos que en algún instante pudiera ocasionar enfrentamientos bélicos. Es la petro-política. De ahí que Usa y UE anden proponiéndose una menos dependencia energética en el menor tiempo posible. Piénsese que España importa un 80 por ciento de la energía que consume. En otro plano, no estamos en el más nítido de los panoramas para vislumbrar un Islam moderado. Al menos aparentemente, pasamos por una fase de dislocación, con la emergencia aparatosa de China.

 

 

¿Qué piensa de las actitudes que han tomado los principales gobiernos implicados en este conflicto como Estados Unidos?

 

VP/ Cabe distinguir entre las decisiones tomadas en el pasado con la información que se tenía o se creía tener y lo que hemos sabido “a posteriori” sobre el efecto de aquellas decisiones. El caso de Irak es muy característico. Hubo demasiadas prisas por parte de Washington, una mala planificación y una carencia de alianzas. ¿De verdad se creyó posible democratizar el mundo árabe o que la ruta hacia Jerusalén pasaba por Bagdad? No es menos cierta la naturaleza nociva del régimen de Saddam Hussein. Lo cierto es que ahora pensamos que una mayor dosis de multilateralismo y algunas de las constataciones del “Iraq Study Group” no hubiesen estado de más. Había tiempo y, además, convenía asegurar la eficacia en la intervención de Afganistán.

 

 

 

 

¿Qué papel cree que juega España en este contexto y cómo cree que ha sido la posición de los gobiernos que se han sucedido (los de Aznar y Zapatero), al respecto?

 

VP/ Aznar actuó en virtud de un criterio de política exterior que se proponía poner a España en un papel más preponderante. USA era el aliado que había ayudado a España para contener los caprichos de Marruecos y para proporcionar información que era muy útil para acabar con el terrorismo de ETA. Esas cosas no tienen por qué olvidarse tan fácilmente. Zapatero interpretó el atentado islamista del 11-M en Madrid como, en parte, una oportunidad política a las puertas de unas elecciones. Llegó al poder y retiró las tropas españolas de Irak, incluso antes de lo institucionalmente debido. De ahí proviene el rifirrafe constante entre gobierno y oposición, con altos grados de encono.

 

 

 

 

Vamos a trasladarnos de zona geográfica de conflictos. Pasemos a Latinoamérica. Leí un artículo bastante fuerte y completo, en donde repasaba el panorama político latinoamericano, específicamente a Chávez y su reelección durante seis años más y a sus “vecinos” continentales: Calderón, Ortega, Evo Morales, etc.

¿Qué piensa del camino que ha tomado Latinoamérica en este último tiempo, en donde se han sucedido en el poder representantes de distintas formas de la izquierda, Lula en Brasil, Evo en Bolivia, Chávez en Venezuela, Ortega en Nicaragua?

 

VP/ Al final de los procesos electorales del 2006, el panorama del populismo y neocomunismo quizás no sea tan alarmante como pudo parecer hace unos meses. Está Chávez, claro, y también Kirchner, se quiera o no, un peronista. Pero Lula, Alan García, Tabaré en Uruguay, Bachelet, pueden contrarrestar desde la izquierda moderada, el empuje populista y racionalizar las políticas económicas en la medida de lo posible, aunque competir en un mundo globalizado requiere mejorar la productividad y realizar las reformas que en España, por ejemplo, practicó el aznarismo.

 

 

 

¿Es coincidencia esta situación, o cree que es indicio de que algo más está pasando en Latinoamérica, específicamente en las expectativas del pueblo?

 

VP/ Existe una crisis de la política, que es parte del desprestigio de los partidos políticos tradicionales. El anacronismo de los lideratos indigenistas quizás sea un fenómeno cíclico. Ciertamente, cuesta creer en las virtudes de la política cuando se han visto tan de cerca todos sus defecto pero toda sociedad necesita una cierta noción del bien común. Nuevas generaciones pueden acceder a la vida política y renovarla. En este sentido, nada está escrito para siempre.

 

 

 

Imaginemos un poco: ¿qué alternativas que vendrían para Cuba si Fidel falleciera mañana?

VP/ Inicialmente, el tránsito pretoriano que representa Raúl castro y en otro “tempo” una sedimentación de elementos reformistas que lleven a un cambio democrático un poco a la española. La carestía imperante en Cuba requerirá una ayuda internacional que inyecte posibilidades de crecimiento económico y desactive los impedimentos totalitarios al despliegue de la economía de mercado y a la institucionalización del Estado de derecho.

 

 

 

II

LITERATURA E HISTORIA

Usted es escritor y se ha manejado en todos los géneros literarios. ¿A la hora de analizar la Historia, qué papel juega la Literatura?

VP/ La Historia como género –el caso de Tucídides- tal vez sea el hermano mayor de la novela. Y la novela como panorama –Tolstoi, por ejemplo- se adentra en la Historia en términos de una vitalidad incomparable. Balzac, Galdós, Lampedusa, quien sea, sitúan a los individuos en el contexto histórico con una precisión sin igual. En este sentido, tal vez la novela de este siglo esté al final de un proceso de declive y espere algo nuevo, quizás una nueva épica, a la altura de lo que ocurre históricamente.

 

También es biógrafo y quien más ha estudiado el trabajo y la obra de Joseph Pla, uno de los más importantes escritores en catalán: ¿En qué aspectos y valores radica la riqueza de la obra de Pla? ¿Qué lo motivó a estudiarlo tan atentamente?

VP/ Fundamentalmente, Pla es un observador de la naturaleza humana y de ahí se pueden extraer lecciones vitales. Es a la vez el mayor prosista de la lengua catalana, un espectador de la Historia, un viajero, un escritor político y un lírico del paisaje.

 

Hablemos de cultura catalana y de la lengua catalana. Dentro del contexto histórico español actual, y según su experiencia, ¿en dónde radica la importancia o qué es lo que usted destaca de la cultura y el idioma catalán?

VP/ Me temo que la cultura catalana no está pasando por un buen momento. Todo parece inconsistente, fragmentario, poco sustancial. Algo tendrá que ver el nacionalismo cono todo eso, al contrario de lo que se pudiera haber supuesto en el pasado.

 

Cómo se siente más cómodo escribiendo, ¿en catalán o en español?

 

VP/ Indistintamente, aunque en el caso de la poesía soy proclive a usar más el catalán. Ambas lenguas son una patria, y el catalán –como materna- quizás tenga algo de matria.

 

III

ALGO SOBRE TECNOLOGIA

La forma de transmitir la información, sin duda, se ha transformado en los últimos años, se han achicado las fronteras y todos tienen algo qué opinar y sobre todo, pueden hacerlo, ya que internet provee todos esos medios para facilitarlo.

 

Sin embargo, muchos periodistas y escritores tienen sus reservas con respecto a esta “apertura”.

¿Cómo percibe usted el fenómeno de los blogs, por ejemplo y qué apuntes puede hacer al respecto de la digitalización de los medios y la forma vertiginosa en que la tecnología está afectando la información y la opinión hoy en día? ¿Alguna posición en particular?

VP/ Habrá una proceso de selección casi darviniana de tanto “blog” y quedarán los más frecuentados. Prosigo confiando en los medios tradicionales, ya sean impresos o en edición “online”. Veremos hacia donde la publicidad. Por el momento, prefiero escribir mis columnas en un periódico –impreso, “online”- que lanzarme como Robinson Crusoe, a la aventura de un “blog” como islote.

 

JUEGO DE SUPUESTOS

Vamos a imaginar un poco. Si pudiera relacionar a la siguiente lista de personajes y conceptos (por sus características particulares), con un animal, qué me diría?

El presidente Zapatero, un depredador con aire inocente.

El Islam, una masa abigarrada que a veces entra en estampida.

Bush, actualmente parece un bisonte extraviado.

Chávez, cacatúa mediática con reservas petrolíferas.

Daniel Ortega, ejemplar en constante metamorfosis.

La izquierda latinoamericana, especie entre jurásica y pragmática.

La Unión Europea, animal amedrentado, pusilánime.

El Siglo XX, un inmenso cementerio de especies sin nombre.

España, animal noble ensimismado por una falsa encrucijada.

 

 

 

Y LA ÚLTIMA

Le gusta una mujer y un amigo en común de ambos le dice que el secreto para conquistarla es regalarle un libro, en lugar de flores, en la primera invitación a salir que le hagas. Decidido a hacerlo ¿Cuál cree que sería el libro ideal para lograrla conquista?

VP/ Una novela delicada, de Kawabata o de Turguenev.

 





DANIEL SAMPER OSPINA: “Nuestros criterios son estéticos, no morales”

14 12 2006

Por Laura García

 

Daniel Samper Ospina. Foto tomada de www.semana.com.co

LG/ SoHo es una revista que genera mucha polémica. Y me es inevitable partir por ahí y por el escándalo que se generó recientemente en Colombia con la publicación de un texto de Fernando Vallejo, acompañado de una serie de fotografías de la modelo Alejandra Azcárate y otras personalidades, interpretando roles religiosos. La noticia  de los líos judiciales que te acarreó este artículo, trascendió en otros países, y la pude leer en diarios de Chile,  Argentina y México, y en torno a esa controversia, se suscitaron varias discusiones con respecto a la Libertad de expresión y el derecho de un medio a decir lo que se piensa y a darle la forma artística que mejor crea a los artículos y textos.

Después de este vendaval:

¿Qué conclusiones pudiste sacar?
DSO/ Que  grupos como el Opus Dei y Los legionarios de Cristo, por lo visto, son asiduos lectores de la revista SoHo y están pendientes de las fotos eróticas que publicamos; que la derecha católica colombiana es peligrosamente reaccionaria; que todavía quedan jueces honorables en Colombia que protegen la libertad de expresión de los intereses un poco fanáticos de los grupos religiosos más ortodoxos.

 

¿Quiénes consideras que son esos principales <<actores>>, que van contra la libertad de expresión y cómo actúan?
DSO/ En realidad, los verdaderos hostigadores de la libertad de expresión son todos los grupos de nuestra guerra que amenazan y matan periodistas, sobre todo en la  provincia, en los pueblos alejados, en las ciudades intermedias: la guerrilla, los paramilitares y los distintos grupos de la mafia. En otro nivel hay espasmos retardatarios como los de algunos grupos religiosos que, como en caso de SoHo, hostigaron jurídicamente a la revista. Pero vale decir que en Colombia la situación es  tan cruda que uno debe agradecer que lo traten de meter preso en lugar de que lo manden matar.

¿Cuál consideras que es la mejor forma de defender la libertad de expresión?

DSO/ Sin autocensurarse.

Si se presentara otra oportunidad para publicar un texto con imágenes, igual de polémico como lo fue el de Vallejo, ¿lo haría nuevamente, aún teniendo en cuenta que ello le puede significar otras demandas y líos de juzgado?

DSO/ Desde luego. De por sí, unos pocos meses después de esa publicación, hicimos un especial fotográfico en el que salió la famosa actriz colombiana Ana Lucía Domínguez en una pose erótica vestida de monja, porque la historia así lo requería y era una fotografía que a nuestro juicio tenía muy buen gusto.
Nuestros criterios son estéticos, no morales. No haríamos nada con el fin de ofender, pero tampoco dejaríamos de hacer algo con el fin de no herir susceptibilidades religiosas. Si un fotógrafo nos trae la versión erótica de un pesebre, y es estética, la publicamos.

 

LG/ SoHo es una revista con contenidos bastante particulares. En especial las crónicas. Casi todas o todas, están escritas en base a situaciones que van más allá de lo común, sin ir muy lejos, en la última edición de la revista, Antonio García Angel escribió una crónica sobre su propia circuncisión. De todo ese material que ha pasado por la revista, ¿cuál ha sido ese artículo o esos artículos que al llegar a tus manos, te han impactado más fuertemente?

DSO/ Vale decir que primero se nos ocurren a nosotros y después las firmas aceptan hacerlos, de modo que la sorpresa es más cuando aceptan que cuando entregan  el artículo. Pero hemos hecho cosas osadas: convencer al ex candidato presidencial Xcarlos Gaviria, quizás la persona más honorable de los intelectuales colombianos, de que se disfrazara de Papa Noel por un día en un Centro comercial; conseguir que las modelos más famosas del país ventilen sus preferencias sexuales; tener firmas tan maravillosas y explosivas como la de Fernando Vallejo; conseguir que intelectuales de nuestra lengua, que provienen de la música, como Serrat, Sabina y demás escriban en SoHo; convencer a escritores de que se vivan distintas situaciones (operaciones quirúrgicas, probar drogas, etc…)  para que cuenten en carne propia qué se siente; y demás cosas así.

 

LG/: ¿Qué es lo más complicado de ser el director de una publicación como SoHo, y cuál consideras que han sido tus mayores logros dentro de la revista hasta el momento?

DSO/ Lo más complicado: hacer que el próximo número sea mejor que el anterior, y saber que con cada uno la expectativa del lector es más grande. Y el mayor logro,  creería que conseguir que una revista para yuppies no sea solo eso sino una plataforma de periodismo literario, de periodismo novedoso que ha refrescado el panorama de las revistas en nuestra lengua y que ha conseguido un temperamento editorial en el cual la creatividad es la base de todo.

 

LG/ Por los contenidos y el formato en general de SoHo, el trabajo que se realiza en la revista corresponde a lo que se define como Periodismo Literario

DSO/ Sí. No todos los trabajos serán eo, pero sí tenemos un especial respeto por las crónicas narrativas; de ahí que grandes maestros del periodismo literario escriben con frecuencia (unos más, otros menos) en la revista: Martín Caparrós, Alberto Salcedo, Juan Villoro y muchos más.

 

LG/ De qué forma crees que se inscribe SoHo dentro del periodismo actual colombiano y también cómo actúa en el marco de la realidad nacional

DSO/ La guerra ha confinado a los periódicos colombianos a una única responsabilidad: contar cómo nos matamos. SoHo está con tando, al revés, cómo vivimos. Debajo de nuestra epilepsia sangrienta, sigue existiendo un país que vive normalmente, y SoHo cuenta cómo vive: hace crónicas en los puntos cardinales, cubre desde 14 puntos de vista lo que ocurre en una misma noche, en fin: hace lo que hace el periodismo narrativo y es narrar el país. No está atrapado en decir el cómo, cuándo, dónde, quién y por qué, en un espacio cada vez más reducido, sino que se la ha jugado por las crónicas extensas para dejar el testimonio de lo que también somos.

 

II

Visión Particular…

LG/
Hace varios años ya, leí un artículo tuyo titulado HISTORIA DE TRAVESTIS, en donde hacías una comparación bastante fuerte. En la introducción presentabas a un pariente tuyo, y en la descripción que hacías de él, se podía pensar a priori que se trataba de un transformista, pero realmente estabas describiendo a un monseñor. En ese artículo tú defiendes entre otras cosas la libertad de cualquier individuo para expresar y reconocer públicamente sus preferencias sexuales sin ser juzgado por ellas, y, además criticas duramente a la iglesia por coartar esa libertad con sus lineamientos y posiciones. Ese artículo me lleva a preguntarte:

¿Cómo definirías concretamente a la iglesia?


DSO/ Una entidad a pesar de la cual todavía existe la religión católica; una institución turbia y premoderna que se arropa en una supuesta función espiritual para conseguir poder y dinero.


LG/¿Qué tanto grado de daño crees que le ha causado, le está causando o le causará a Colombia la iglesia con sus planteamientos, si tenemos en cuenta que una gran mayoría de la población tiene una arraigada fe católica?


DSO/ Mucho daño. La iglesia, en general, ha limitado históricamente nuestras virtudes como especie: siempre va en contra de los desarrollos de la ciencia y de los progresos de la humanidad. Hay que reconocer que, con todo, ha evolucionado: antes quemaba gente; ahora la demanda.
Son asquerosamente impertinentes. Los curas, en teoría, no tienen sexo ni útero, pero no hacen más que  juzgar a los homosexuales y a  las mujeres que abortan. Condenan con gran facilidad a cualquier persona que se aparte de sus principios anticuados y peligrosos (en los cuales disfrazan de temas morales asuntos que pertenecen a la salud pública, como la persecución al condón), salvo que esa persona sea uno de ellos: ¿alguien ha visto que un arzobispo juzgue con el mismo énfasis a una adolescente que aborta que aun cura pedófilo? Al cura lo encubren; a la adolescente le quitan el alma. La iglesia es un ente encubridor, que protege a los varios violadores de niños que tiene dentro de su seno.

LG/ Y finalmente, quiero pedirte que menciones, a tu juicio, quién sería, ese o esos representantes de la iglesia (si te atreves,  con nombres y apellidos) que más  han contribuido a coartar ciertas libertades cómo las que tú defiendes en el artículo y por qué.

DSO/ Bueno, casi todos. Al revés: debería averiguarme algunos curas que no parecen de la iglesia, y que luchan por causas sociales de este país triste. De esos hay varios.
De los oscuros, de los tétricos padres de la iglesia colombiana, es difícil elegir cuál es el más anticuado y peligroso: ¿Monseñor Rubiano? ¿Monseñor López Trujillo? ¿Monseñor Beltrán? Es difícil: todos han debido nacer hace cinco siglos para gozar con las hogueras que hacían para quemar a los humanos más pensantes.


LG/
Qué crees que debe pasar con asuntos tan polémicos como el aborto, la eutanasia y la droga. Eres partidario de qué se legalicen? Tienes alguna otra posición en particular frente a éstos? Soy un a persona progresista y liberal. Estoy de acuerdo con el aborto por varias razones, entre ellas las de sanitarias; quiero que legalicen la droga, entre otras razones, para acabar las motivaciones económicas que producen esta guerra terrible del nacrotráfico; soy partidario de la eutoanasia y en general soy partidario de que cada individuo tenga la libertad de decidir que quiere hacer con su salud, con su cuerpo, con su vida sexual, con su muerte, sin que los demás se metan y siempre y cuando sus decisiones no afecten la vida pacífica de la sociedad.


III

Te gusta una mujer y un amigo en común de ambos te dice que el secreto para conquistarla es regalarle un libro, en lugar de flores, en la primera invitación a salir que le hagas. Decidido a hacerlo ¿Cuál crees que sería el libro ideal para lograr la conquista?

DSO/ Depende de la mujer, pero supongo que uno que me haya gustado mucho: podría ser una buena antología de poesía castellana.

 

 





ENTREVISTA CON DANIEL SAMPER PIZANO

27 11 2006

I

LG/ En la introducción destaco mucho su sentido del humor y reconozco que usted es un experto tomador de pelo y/o mamagallista… Pero debo comenzar por las

Daniel Samper Pizano

Daniel Samper Pizano

preguntas serias. Alguna vez alguien me dijo que los periodistas eran como médicos, y que los mejores podían diagnosticar certeramente muchas enfermedades del mundo y que algunos hasta llegaban a proponer la solución a esas enfermedades. Yo le pregunto: si usted pudiera actuar de médico por unos instantes, ¿qué enfermedades le diagnosticaría a Colombia? Y, ¿se atrevería a extender la receta con los posibles remedios?.

DSP/ La persona que le dijo eso estaba equivocada. Los periodistas no somos como los médicos, sino como los termómetros: indicamos la temperatura, avisamos que algo está mal. Pero no curamos el resfrío.

LG/ ¿Cree usted que el conflicto armado en Colombia, después de 42 años, pueda en algún momento empezar a disminuir gradualmente y no seguir en aumento como se observa cada día?.

DSP/ No sé cómo procedería un final del conflicto, si poco a poco o de una sola vez. Pero sí sé que es clave para ello que se adelanten conversaciones de paz o que se legalice la droga. El día que esto último ocurra, se reducirán enormemente las fuentes de financiación de guerrilla y autodefensas.

LG/ ¿Cree que el gobierno de Uribe por un lado y la guerrilla por el otro, se entiendan en algún momento de este segundo período presidencial, en un clima de compromiso que propicie negociaciones serias de paz? ¿Usted cree que se deben aceptar las condiciones de canje de guerrilleros por secuestrados, como una solución para que estos regresen finalmente a sus casas?

DSP/ Soy partidario del intercambio, ojalá de todos los secuestrados, pero como asunto humanitario que no puede estar sujeto a los vaivenes del proceso de paz.

LG/ ¿Qué cree que se puede rescatar como positivo para Colombia en estos dos gobiernos consecutivos de Uribe y qué ha sido lo peor?

DSP/ El primer gobierno (porque del segundo solo sabemos que comienza con bastante despiste y despelote) trajo al país una nueva esperanza, seguridad en muchas carreteras que antes estaban tomadas por la violencia y un presidente avizor y trabajador (enorme contraste con su predecesor inmediato). Por desgracia, ha dejado de lado el problema social y muestra tendencias autoritarias muy peligrosas.

LG/ Colombia es un país en conflicto armado, y por lo tanto cada día las noticias y la información más relevante son un reflejo de esa circunstancia. ¿Cómo cree que se están desenvolviendo los medios de comunicación y el periodismo en ese contexto?

DSP/Dadas las condiciones tan complicadas de la crisis colombiana, creo que los medios de comunicación hacen lo mejor que pueden. Esto no quiere decir que su información sea excelente, ni que no se necesiten reflexiones profesionales sobre el cubrimiento. En casos como el narcotráfico, los periodistas han sido realmente valientes.

II

LG/ Supongamos que le dan una oportunidad única, de enfrentar un personaje, ya sea histórico o de la actualidad, y que puede encararlo con cualquier tipo de descargo, o exigirle explicaciones sobre algún accionar, en fin, tiene licencia para decirle cualquier cosa. A quién escogería y qué le diría. Ojo, se vale todo…

DSP/ Escogería a Dios y le pediría que me explicara qué sentido tiene todo esto.

LG/ Otro esfuerzo de suposición, imagine que por algún extraño artificio, por ejemplo científico, usted vive por tres siglos más. Imagine que un joven del Siglo XXIV sabe de eso y siente mucha curiosidad por conocer más detalles sobre la sociedad, los gobiernos, la cultura, etc, del Siglo XXI y le pide que describa «ese» siglo. ¿Qué le respondería usted a ese joven? ¿Qué visión cree que le entregaría?

DSP/ Que lea “Postre de notas”.

LG/ Durante años, usted ha escrito columnas llenas de humor y picardía en su espacio semanal de la revista CARRUSEL, denominado «POSTRE DE NOTAS», que es muy popular en Colombia (y también fuera de ella gracias al internet), y allí ha parodiado un sinfín de realidades y de temas, ¿qué cree que le está faltando por parodiar, por ironizar?

DSP/ No lo sé. Si tiene algunas ideas, mándemelas, que pueden serme útiles.

LG/ El humor: ¿Lo prefiere para evadirse, para burlarse o para dejar la inquietud al que lo lee?

DSP/ El humor es una manera de ver las cosas y de contarlas. Tiene la ventaja de que no caduca tan rápidamente como el comentario serio y que es capaz de hacer reír aun en circunstancias trágicas. Eso es algo que cualquiera agradece.

III

LG/ Usted ha investigado y profundizado ampliamente sobre el vallenato. Según su opinión de experto «vallenatólogo», ¿qué tiene este ritmo que lo hace especial con respecto a otros ritmos del caribe?

DSP/ Que es nuestro y que relata historias de trovadores. De resto, obedece a la trietnia musical que es característica de todo el Caribe, y no podríamos decir que es mejor o peor que el son: es distinto.

LG/ Usted es miembro de la Academia de la Lengua y constantemente critica algunas malas costumbres del hablar actual, como la invasión de los términos en inglés, que han llegado al punto de reemplazar y mezclarse con algunos términos básicos del español. ¿Cuál(es) es(son) ese(os) término(s) en inglés o “spanglish” a lo(s) que le(s) haría(s) una campaña de desprestigio demoledora?

DSP/ Los “top six” del “hit parade” de anglicismos best sellers serían:

1) Top

2) Six

3) Hit

4) Parade

5) Best

6) Sellers

LG/ Usted fue muy amigo de la gran poetisa María Mercedes Carranza, sin duda la mejor que ha existido en Colombia. ¿La podríamos homenajear en esta parte de la entrevista con algún recuerdo, una anécdota o una poesía que más lo conmuevan de ella?

DSP/ MM era una persona de enorme ternura personal: detrás de un carácter forjado en España durante su juventud (francote, duro, directo) había una adorable gelatina.

LG/ Si pudiera…

Si pudiera ser un periodista que admira, sería…

Ben Bradlee, por ejemplo.

Si pudiera ser un personaje de tira cómica, sería…

Miguelito.

Si pudiera ser un vallenato, sería…

El general Dangond.

Si pudiera ser un intérprete vallenato, sería…

Jorge Oñate o Ivo Díaz.

Si pudiera ser una canción de Agustín Lara, sería…

María Bonita.

IV

Le gusta una mujer y un amigo en común de ambos le dice que el secreto para conquistarla es regalarle un libro, en lugar de flores, en la primera invitación a salir que le haga. Decidido a hacerlo ¿Cuál cree que sería el libro ideal para lograr la conquista?

DSP/ «Manual de floristería doméstica»





Entrevista con Jorge Edwards: “Yo no podría hacer una novela sobre Vargas Llosa”

6 04 2006

Por Luis Fernando Afanador.

Jorge Edwards nació en Santiago de Chile en 1931. Obtuvo el Premio Nacional de literatura de su país y en 1999 el Premio Cervantes, uno de los máximos galardones de la lengua española. Ha sido cuentista, novelista y diplomático. Sus libros más conocidos son Persona non grata, la primera crítica de un intelectual latinoamericano a la revolución cubana y Adios Poeta, un retrato íntimo de Pablo Neruda.

Edwards estuvo en Bogotá para presentar su última novela El inútil de la familia, la cual ha tenido una recepción muy favorable en Chile y en España por parte de la crítica y de los lectores. Allí, a la manera de una biografía ficticia, cuenta la historia de su tío abuelo Joaquín Edwards Bello, un escritor y periodista de vida escandalosa que llegó a ser muy conocido en su época y que terminaría suicidándose a los 81 años.

El crítico Julio Ortega dijo que El inútil de la familia es su obra maestra, ¿usted qué opina?

Yo no sé si es mi obra maestra. Si uno a la edad mía –que es una edad bastante avanzada- escribe su mejor novela

Jorge Edwards

Jorge Edwards

no está mal. Es mejor que digan eso a que digan que uno está en decadencia.

¿Qué lo llevó a escribir sobre Joaquín Edwards Bello, ese familiar suyo que fue una leyenda por su vida escandalosa y bohemia?

A Joaquín lo vi muy poco. No le gustaba que lo vieran porque había quedado paralizado en la mitad de la cara y se ponía una máscara. (Cuando le conté a Borges esta anécdota, dijo con el humor lapidario que lo caracterizaba: “el hombre que ríe”). Pero en fin, sabía cosas de Joaquín, conocía gente que lo conoció y que recibía cartas de él. Fui absorbiendo ese material sin el ánimo de escribirlo y, de repente, hace unos 5 o 6 años, me vino la idea de escribir sobre este hombre.

Escribir sobre personajes literarios es una tendencia de la literatura actual.

Ahora se escriben muchas novelas sobre personajes literarios –que a veces me parecen un poco forzadas- pero como yo tenía este personaje en la familia me salió natural.

Usted ha dicho que encontró la clave de la novela cuando decidió contar la vida de Joaquín como si fuera la suya.

Esa voz es lo esencial en este libro, esa voz permite que este libro funcione como novela, eso permite entrar en la conciencia de este personaje, entrar en la realidad con un acto de ficción. Por ejemplo, el primer capítulo en el que Joaquín pierde todo su dinero. Yo conocía esa historia del hipódromo de Chile y las apuestas, pero entrar en esa mañana, entrar con él a ese hipódromo, ver a los personajes apostar por el caballo, me lo inventé. La galería, los personajes, el número de los boletos: ya ahí estás en la ficción.

Usted imagina los detalles. Algo parecido deben hacer los historiadores.

La historia es ficción, este texto hace pensar que ficción e historia están en terrenos cercanos.

Sin embargo, ¿porque aclara desde la primera frase de su novela que Joaquín Edwards es real?

Me interesó hacer notar que eso no es un invento mío, que se trata de un personaje que existió. Es como dar una sensación de realidad, un elemento necesario para un lector no chileno.

También es una tendencia de la literatura actual mezclar los géneros: lo biográfico con lo novelístico y lo ensayístico en una suerte de mestizaje.

Yo había hecho ficción y no ficción pero separadas. Cuando hice no ficción lo hice con el tono, el ritmo del novelista: en Persona non grata describí atmósferas, diálogos. Y cuando hice ficción, lo hice a la manera de la no ficción, haciendo que pareciera historia o crónica. Soy muy lector de escritores que son cronistas-novelistas, como Stendhal.

Entonces Joaquín Bello tiene mucho de Jorge Edwards.

Cuando un novelista escribe sobre un personaje que es novelista está escribiendo sobre él. Cervantes cuando escribe sobre El Quijote lector, escribe sobre él. Cuando dice que El Quijote era poeta a sus horas, bueno, Cervantes era ocasionalmente poeta a sus horas. Esa novela es más autobiográfica de lo que se cree. Flaubert dice que Madame Bovary es él, y yo puedo decir que Joaquín soy yo. Siempre es una broma, es una invención tuya que se parece mucho a ti y que te permite exorcizar cosas y desahogarte. Para mí esta novela es el problema de la escritura. Reflexiono deliberadamente sobre la escritura a través de otro escritor, pero otro escritor que existió.

¿Quién fue en realidad Joaquín Edwards?

En el fondo fue un romántico. Y, en cierto modo, más personaje que escritor, siendo muy buen escritor. No hay que olvidar que era muy buen escritor, sobre todo gran cronista. En la crónica llegó a momentos de una soltura y de una libertad narrativa fantástica. Quiso tener el gran éxito literario de los personajes que lo fascinaron: Salgari, Blasco Ibáñez, Ponson Du Terrail, el protagonista de las novelas de Rocambole. A él le habría gustado ganarse millones de dólares como Blasco Ibáñez y llegar en un yate a Valparaíso, impresionando a todos. Aunque tuvo siempre conflictos con el dinero, le gustaba mucho.

En su investigación, ¿qué descubrió de él que no conociera?

Descubrí su lado tierno. Al final, su enamoramiento de viejo con una mujer mucho más joven que él, con una mujer popular de otro mundo social, fue algo muy auténtico. Abandonar su clase social fue algo que lo transformó y lo conmovió por entero. Escribió una crónica muy bonita sobre esto donde dijo: “cambié de familia, cambié de barrio, de clase, y soy feliz”. Y fue verdad, alcanzó un tipo de felicidad.

¿Se queda en gloria local?

Se queda en gloria local. Aunque tuvo algunas ediciones españolas y fue más o menos conocido en Buenos Aires. Casinos- Assens escribió un prólogo muy bueno a su novela El chileno en Madrid.

¿El drama de Joaquín Edwards finalmente es el de haber querido ser un artista en una época mojigata y en un medio burgués intolerante?

Tiene razón, pero le digo algo más: no creo que se pueda hacer verdaderamente novela sobre un tipo de gran éxito. Por ejemplo, hacerla sobre un escritor triunfal. Sobre Vargas Llosa yo no podría escribir una novela. Creo que se puede escribir sobre héroes parciales; por lo menos a mí me resulta mejor escribir sobre alguien que tenga un lado luminoso y simpático, pero también un lado oscuro, incompleto.

Eso del escritor marginal, ¿no resulta un poco anacrónico?

Para su familia, Flaubert fue un inútil. Llegaron a decirle “el consumidor”. A Joaquín le sucedió lo mismo: en mi familia se conocía como “el inútil”. Cuando yo empecé a escribir me decían esas cosas, mi padre se puso muy violento. Sí, ese un tema del pasado, como otra forma de literatura. Ahora los escritores hacen parte del establishment, aspiran a ganar dinero y ganan. Pero yo todavía pertenezco a ese mundo donde escribir era una vocación y no una profesión. Si a mí me dicen te vamos a dar el premio Planeta pero debes hacer una novela en 6 meses no sería capaz a pesar de que me vendrían muy bien los euros del Planeta.

Su generación tenía otra idea de la literatura.

Sí, la literatura como un destino. Cuando de chico leí unos versos, esos versos me conmovieron y de repente ya estaba escribiendo versos: ya me había embromado, ya estaba condenado. La condena es el destino. El destino indicó que tu leyeras a Fray Luis de León, a San Juan de la Cruz, quedaras deslumbrado y te convirtieras en un ser aparte. El destino es el gran tema de la tragedia. Por eso yo insinúo en mi novela que la familia es el coro de esa tragedia. La familia siempre está haciendo advertencias –no hagas esto, no hagas lo otro- como el coro.

¿Qué significa que el Jorge Edwards de la ficción compre el revólver con que se suicidó Joaquín Edwards?

Heredar un destino. La literatura es una forma de suicidio.





SELECCIÓN POETICA IV: ENTREVISTA CON OSCAR HAHN

20 03 2006

En esta ocasión, quiero dar la bienvenida a uno de los mejores poetas chilenos, perteneciente a la generación del 60. De la mano de Oscar Hahn, llegan juntos la fantasía, el amor y la muerte en la forma de una de las poesías más interesantes del Siglo XX. Bienvenido.

PRIMERA PARTE:

METODOLOGIA DEL POETA.

En varias ocasiones usted ha dicho que la poesía llega en forma de apariciones, incluso en lugares un tanto incómodos

Oscar Hahn

Oscar Hahn

para darles materialización inmediata, pero a su vez también ha planteado que la poesía sea como una obra de arte y de la importancia de que el poeta se maneje dentro de aspectos más técnicos de la literatura… ¿De qué manera puede conjugar usted esos dos aspectos tan diferentes en la construcción de la poesía?

Los dos factores que usted menciona son fundamentales en mi trabajo poético. Las apariciones son el lado oculto, imprevisible, ajeno a mi voluntad. Si las apariciones no se presentan, no tengo pista de lanzamiento para que el poema despegue. En cambio, cuando se presentan, ellas mismas me instalan en la ruta que debe seguir el poema. En este punto interviene mi conciencia estética, que va orientando al texto por el camino deseable, siempre dentro de una concepción del poema como obra de arte.

Y esas apariciones, son así de repentinas y misteriosas, o en algunas ocasiones <<algo>> las ha sugestionado?

En general surgen sin que yo pueda establecer la causa de la aparición, pero ha habido casos en los que he podido determinar su origen. Por ejemplo, uno de mis poemas recientes, “Esperando el ascensor”, fue activado por una escena de una película. No es que después de verla yo hubiera decidido escribir un poema, sino que la aparición se presentó inmediatamente después de la escena, de manera súbita. Y algo para meditar: en esa escena del film no hay ningún ascensor.

¿Recuerda cómo fue la primera aparición que lo asaltó?

Yo había escrito varios poemas muy voluntaristas, porque pensaba que así funcionaba la poesía: hoy día me voy a sentar a escribir sobre esto o aquello. Pero algo en mi interior me dijo que esos poemas no eran logrados y los tiré a la basura. Entonces pensé que la poesía no era lo mío. Un día que estaba en cama enfermo me visitó la primera aparición, que terminó siendo el poema “Reencarnación de los carniceros”. Ahí descubrí que lo que más juicioso era tener paciencia y esperar que las apariciones surgieran solas.

Desde hace muchísimos años usted vive en Iowa, y si bien es cierto que se puede escribir desde cualquier parte, ¿nota alguna diferencia de lo escrito en Chile, cuando su residencia estaba fija en ese país, de lo que ha creado fuera de él?

Vivir en el extranjero me ha proporcionado una cierta distancia con respecto al lenguaje que utilizo. Esto ha posibilitado que note ciertas características o detalles estilísticos del castellano o del español de Chile que puedo usar en mis poemas. Ese es un aspecto. El otro es que dejé de percibirme sólo en el contexto de la poesía chilena, lo que era muy limitante, y empecé a situarme en el contexto de la poesía universal. De este modo se amplió mi radio de preferencias. Por último hay algo obvio: para bien o para mal, las experiencias y vivencias que uno tiene en otro país no son las mismas que tiene en el país natal e incluso contribuyen a modificar la percepción de las experiencias del pasado.

Cuál considera que es el cambio más significativo en su trayectoria poética, en todos estos años.

Parece que he ido pasando desde una expresión más o menos barroca a una expresión más directa y sin burocracia verbal. También observo un preocupación mayor por el orden en que aparecen las distintas unidades que hay adentro del poema. Esto ocurre quizás por influencia del montaje cinematográfico.

SEGUNDA PARTE:

DE INFLUENCIAS Y PEDAGOGÍA

En su poesía se conjugan influencias de épocas muy diversas. De repente existen aires de la Edad Media, de repente aparece el Siglo de Oro y de pronto se manifiestan influencias de Elvis Presley, de cultura pop, beat… ¿Siente que algo en particular lo atrae más? ¿Alguna voz de una de esas épocas lo llama con más fuerza?

Una vez Enrique Lihn dijo que mi poema “Gladiolos junto al mar” era un soneto gongorino, pero que no podría haber sido escrito por Góngora. Es decir, aunque uno tome elementos de la tradición, siempre resultan filtrados por el poeta de hoy. Todo confluye en el presente, de modo que la llamada tradición puede coexistir perfectamente con la modernidad. Lo moderno o posmoderno, creo yo, no se refiere a la procedencia de los materiales que uno utiliza, sino a una singular visión del mundo y del lenguaje.

Si pudiera describir su trayecto en la poesía, mencionando poesía y autores que lo han influenciado, a través del tiempo desde comenzó a escribir, hasta hoy día, ¿qué quedaría finalmente?

Si me limitara solamente a las influencias que provienen de la poesía, estaría dando una impresión muy parcializada de lo que es mi mundo poético. Pero vamos por partes. Algunos autores serían los poetas medievales espanoles, San Juan de la Cruz, algunos barrocos como Góngora y Quevedo; luego Rimbaud, T. S. Eliot , César Vallejo, y en un lugar muy destacado, no la poesía, sino la narrativa fantástica. Pero también están el cine, la pintura, la música clásica, el jazz y el rock.

De qué cree que carece la poesía actualmente, qué le gustaría leer de este tiempo que vivimos.

Hay varios factores que influyen negativamente en la percepción de la poesía, o mejor dicho, que alienan al lector en cuanto tal. Uno de esos factores es el excesivo énfasis que se le está dando a la figura del autor real, a expensas de la obra, y que se aproxima bastante al culto a la personalidad. La figura del poeta como farandulero es cada vez más predominante. Nos estamos acercando al punto en que para ser considerado poeta ya no se necesitará haber escrito poemas, sino hacer el papel de poeta, según el libreto que impone la farándula: el loco, el alcohólico, el maldito, el muerto prematuro, el marginado, aunque sus poemas sean mediocres. Todo esto ocurre con la complicidad de los críticos, cuya función en la actualidad no es orientar a los lectores sino desorientarlos.

Cómo profesor de una universidad tan prestigiosa como la de Iowa, ¿se ha impuesto alguna meta particular con respecto a sus alumnos?

Yo tengo un principio muy claro con respecto a los poetas que estudio en mis cursos, y ese principio es el pluralismo. A diferencia de algunos poetas-profesores, que sólo incluyen a autores que son afines a su propia poética, yo incluso muestro propuestas que a mí, personalmente, no me atraen, pero que han cumplido una función significativa en el desarrollo de la poesía. Es decir, trato de poner una gran variedad de cartas sobre la mesa y dejar que los alumnos elijan.

TERCERA PARTE

SIMBOLOS, IRREVERENCIA y ENSAYO

Su poesía, tiene, a mi parecer, una gran carga de símbolos, para llamar al amor, para insinuar la sensualidad, para la muerte, la mujer… Cuando identifico esa particularidad, me asalta una duda, esa simbología ¿es un recurso para dar un toque fantástico a la poesía? O bien hace parte de una exteriorización de dudas y la búsqueda personal de formas acercarse a la muerte, o definir el amor o expresarse sobre el sexo (búsquedas que podrían ser suyas como autor o las del lector común y corriente)

Pienso que los símbolos, cuando obedecen a motivaciones profundas, emergen por su cuenta y sin la manipulación del autor. Yo nunca me he propuesto poner símbolos en mis poemas. En cambio, lo más probable es que los elementos fantásticos provengan de mi trato con la narrativa fantástica. En cuanto al amor y al erotismo, no creo que tengan un origen meramente literario. Cuando aparecen en mis poemas, siempre hay detrás un estrato vivencial.

También dijo alguna vez que no le gustaba casi tener que asistir a leer en público su obra y que lo hacía más por cumplir con los requerimientos de promoción de la editorial. ¿Cómo prefiere que sea la relación con sus lectores?

Así es. Yo preferiría no tener que aparecer en público. No veo por qué tendría que relacionarme con mis lectores como persona real. Mi relación con ellos es a través de mis textos. Quiero pensar que el doble mío que habla en mis poemas tiene mucho más que decir que el individuo real que escribe los poemas.

Tengo entendido que alguna vez la crítica fue muy dura con usted y lo censuraron porque en uno de sus libros, los versos fueron bastante expresivos, especialmente sensuales. ¿Siente que es un poeta irreverente? ¿Hay alguna atracción especial en serlo o en intentar serlo?

Seguramente usted se refiere a la prohibición de Mal de amor en 1981, por la dictadura de Pinochet y no a los críticos. En efecto, el libro fue censurado por el gobierno. No solo no he buscado ser irreverente, sino que hasta ahora mismo ignoro la razón real de la censura. El poeta español Luis García Montero planteó esto muy bien cuando dijo que yo era “un poeta sin miedos”. En poesía hago lo que tengo que hacer, sin pensar en el qué dirán o en el establishment literario o religioso o político. No sé si eso significa ser irreverente.

Usted ha elaborado ensayos y estudios críticos sobre otros autores como Borges, Huidobro, Lihn, ¿alguno en particular le ha resultado más complicado a la hora de hablar sobre él?

Es curioso, porque así, a priori, parecería que el más complicado fue Borges. Pero no: fue un cuento de Enrique Lihn que se llama “Huacho y Pochocha”. El fundamento teórico de ese texto es muy sutil y bastante difícil de explicar, ya que pone en jaque una serie de ideas preconcebidas sobre el realismo en literatura.

CUARTA PARTE:

ALGUNAS PREFERENCIAS


- El poema suyo que le es más especial y por qué:

Quizás “La muerte es una buena maestra”, porque aunque a ratos parece un texto fantástico, está basado en la experiencia real de haber estado yo mismo al borde de la muerte.

- El libro de su autoría que más le gusta y por qué:

No tengo ninguna preferencia. Cada uno de mis libros tiene su razón de ser en la historia de mi vida y de mi poesía.

- Su poeta chileno preferido:

Hay varios, pero si se trata de nombrar a uno solo, elijo a Enrique Lihn.

- Sobre qué o quien ha querido escribir alguna vez y no lo ha logrado

Sobre “Piedra de sol”, el gran poema amoroso de Octavio Paz.

- Su inclinación más fuerte, por el ensayo o la poesía:

Bueno, la poesía, porque es como mi sexto sentido; el ensayo, en cambio, es más que nada una necesidad profesional.

- ¿Todavía es consumidor de sopas Campbell? (según lo dice en su poema TELEVIDENTE) ¿cuál es su favorita?

Sigo siendo un pésimo cocinero, así que todavía dependo de las sopas Campbell. La que más me gusta es la crema de champiñones.

Usted fue amigo cercano de Rodrigo Lira, poeta chileno que está muy presente en este blog. Qué es lo que más recuerda de él, como poeta, o como amigo, o cualquier cosa.

Recuerdo ese recital mío en el que un joven desconocido me preguntó al final: “Usted una vez suscribió las siguientes palabras de Rimbaud: Quiero llegar a ser poeta y trabajo para conseguirlo. ¿Sigue pensando lo mismo?”. “Así es”, respondí. Y él dijo: “Pues bien, quiero decirle que ya lo consiguió”. Ese joven resultó ser Rodrigo Lira. Me acuerdo también que Rodrigo me acompanó una vez a una entrevista que me hicieron en la revista La Bicicleta, y aunque no era uno de los entrevistadores, de vez en cuando hacía acotaciones muy lúcidas sobre mi poesía.

Y la última:

- Le gusta una mujer y un amigo en común de ambos le dice que el secreto para conquistarla es regalarle un libro, en lugar de flores, en la primera invitación a salir que le haga. Decidido a hacerlo ¿Cuál cree que sería el libro ideal para lograr la conquista?

Nunca he visto a la mujer como una especie de castillo que uno tiene que conquistar, pero si usted me pone entre la espada y la pared, yo le regalaría Para vivir un gran amor de Vinicius de Moraes.





ENTREVISTA CON RAMON COTE BARAIBAR

16 03 2006

Ramón eres el primer autor colombiano que puedo entrevistar para el CLAR-LET. Ya inscrito dentro de este club como miembro, me gustaría poder hablar con el poeta, desde la distancia, pero con la cercanía del lenguaje universal que es la literatura. Bienvenido.

Poemas para una fosa común, fue tu primer libro, y en el prólogo dices que “la fosa común” son los recuerdos. En el 83, cuando este libro fue publicado por primera vez, tú tenías solo 20 años. ¿Qué podía haber en esa “fosa común” a tan temprana edad, que dio lugar a los poemas del libro?

Pedro Cote.

Ramón Cote Baraibar. Foto: Pedro Cote.

Ese es el dilema. En el prólogo que escribí para la reedición de mi primer libro comenté que habría sido una falacia llamarlo Hábito del tiempo, como inicialmente se titulaba, por los pocos años que tenía y que llamarlo Fosa común se acercaba a lo que quería decir, olvidando que estaba dejando un dato por fuera, un matiz que podría pasar por político cuando lo que intentaba era todo lo contrario. De manera que a los veinte años uno también ya tiene recuerdos y uno sabe que muchos de ellos son insalvables, o al contrario, los recuerdos lo salvan a uno. En el caso específico de Fosa común, una gran parte de esos poemas los escribí cuando viajé a España en 1983 y por tanto quedaba atrás mi infancia y adolescencia colombiana. Al ver lo perdido, lo que solo era recuerdo, consideré que la memoria era un gran cementerio no de nombres sino de recuerdos anónimos, de fosas comunes. Además, Laura, ten en cuenta que mi padre murió cuando yo tenía año y medio, así que cuando uno nace con una ausencia, las presencias son más difíciles. Como dice Mark Strand, no escribo para encontrar un origen sino para compensar una pérdida.

Hay una especie de discusión en los poetas. Algunos dicen que puede existir una “musa” inspiradora, pero que no lo es todo para crear, también se necesita disciplina, compromiso. Otros por el contrario, creen que sí, que la poesía implica un “algo”, esa musa inspiradora, que agarra en cualquier parte y hace surgir los versos. Tú qué dices?

Perdóname lo políticamente correcto de la respuesta pero creo que ambas condiciones son necesarias. Lo que me parece verdaderamente importante es que lo escrito, por causa de lo uno o de lo otro, mantenga un equilibrio exacto entre la

emocción, la reflexión y la escritura. No sé si recuerdas ese famoso ensayo de Auden en la Mano del teñidor -”Hacer, conocer, juzgar”- donde habla del Censor que todo escritor debe llevar dentro. Aún así, las musas deben ser oídas, como alguien quería, y también censuradas….

¿Cuál definirías como el poema más importante que has escrito. Y por qué?

Espero que me perdones el juego de palabras pero creo que cada época tiene su poema y cada poema tiene su época. Mira, alguien dijo alguna vez que uno antes de los veinte años debe escribir un gran poema, o al menos un buen poema, para poder seguir adelante. Y antes de los treinta y antes de los cuarenta. Recuerdo ahora la famosa frase de Delacroix según la cual un poeta a los veinte años es un joven de veinte años, mientras que un poeta a los cuarenta es un poeta.

Sé que todo lo que te he dicho anteriormente es para evitar contestarte, pero ya que me acosas tanto, me apuntas con el dedo cibernético, te diré que hay poemas con los cuales me siento muy a gusto: Carta rota, La soledad luminosa, y algunos de Colección privada como son los de Ginebra Benci, y el de Balthus.

También eres antologista. Ya en 1992 hiciste una antología de la joven poesía latinoamericana en Diez de ultramar. Y ahora preparas otra antología sobre poesía colombiana del siglo XX.  Y en tu antología personal, ¿cuáles son los autores que consideras más te han influenciado?

Eduardo Llanos me regaló una antología de la poesía chilena, editada en 1976, libro que todavía leo y releo, hecha por Jose Luis Martínez, si no me equivoco. Te lo cuento porque una de mis pasiones siempre han sido las antologías, no tanto como para llegar a los extremos maravillosos de Eduardo, a quien le conseguí un ejemplar de la Ultrantología, una antología del poema corto aparecida en Colombia en una edición de 300 ejemplares. Se la regalé con el gusto de que sabía que le estaba haciendo el mejor regalo del mundo. A los 18 descubrí una antología, bueno, dos, que me cambiaron la vida. La primera, la de la poesía norteamericana traducida por Cardenal y Coronel Urtecho, editada por Aguilar y la antología de la poesía nicaragüense, ésta publicada por el entonces llamado Instituto de Cultura Hispánica. No quiero detenerme en nombres pero es imposible no hacerlo… Mira, para mi Eliot, Sandburg, Laughlin, Stevens, MacLeish, W C Williams, Lowell se me clavaron en la mente como arpones. Y como lo mejor de toda antología es lo que sigue a continuación, es decir, la búsqueda individual de cada poeta, pude constatar que ese impacto inicial perduraba en sus libros. Y de los nicaragüenses, mira, hay un poeta olvidado que se llama Joaquín Pasos que es extraordinario. Su Canto a la guerra de cosas es maravilloso. Bueno, ni qué decir tiene cuando le seguí la pista a Pablo Antonio Cuadra, a Ernesto Mejía Sánchez y descubrí después a Carlos Martínez Rivas. Qué poetas, por favor!!

Y ya que me tiras de la lengua desde el ciberespacio pues te diré que Neruda, en mis inicios fue fundacional para mi, como más tarde lo fue Huidobro. Creo que todo poeta se divide en antes de leer Altazor y después de leer Altazor. Y, por otra parte, el descubrimiento, así lo fue para mi, de la poesía de Alvaro Mutis, fue una de las experiencias más decisivas y generosas y fructíferas de toda mi vida. Saber que el surrealismo no estaba en las calles de París sino en los hangares olvidados de los ríos colombianos fue algo que todavía me conmueve, saber que se podía hacer poesía con el paisaje, con la destrucción, o al revés, comprender que todo eso está repleto, rebosante de poesía. Saber que la palabra “zinc” es tan importante -y poética- como cualquier otra. Lo importante es encontrarle el lugar donde ponerla. El lugar exacto. Lee el Nocturno de Mutis y verás. “Las gotas sobre el zinc de los tejados…”

Bueno, creo que se me fue la mano, y eso que todavía no te he hablado de otra de las grandes influencias que he tenido: la generación española del 50. Me marcó y me marca, me emocionó y me emocionan, poemas de Claudio Rodríguez, de Gil de Biedma, de Barral, de Jose Angel Valente. Sobre todos los dos primeros son los poetas que creo haber leído más en mi vida. Mejor no sigo porque los que están leyendo esto se van a aburrir…  Te debo Elytis, Gamoneda, Simic, Paz, Sánchez Peláez, Enrique Molina, Strand, Teillier…

¿Me adelantarías algún nombre incluido dentro de la antología que estás trabajando para Editorial Visor?

Pedro Cote.

Foto: Pedro Cote.

Mira, lo que me pides es absolutamente imposible. Te cuento la anécdota de un poeta colombiano de los 50´s, Fernando Arbeláez, quien en 1964 hizo una excelente antología de la poesía colombiana. Veinte años más tarde alguien le preguntó la razón por la cual él vivía desde hacía tanto tiempo en Estados Unidos. Entonces Arbeláez contestó: “¿Se acuerdan que en 1964 hice una antología de la poesía colombiana…? Pues eso”.

Si te los llegara a adelantar sería preciso contar con una carta firmada por notario en la cual me asegures tú que una vez “develada” la lista me recibirás en tu casa, me alimentarás durante tres años seguidos, saldrás a comprar los bombillos para la lámpara donde leeré hasta que la cólera de los compatriotas amaine… Así que ya sabes: si te los digo debes prepararte porque en abril te llego a Santiago con mis bártulos…

Oye, Laura, otra cosa. Y esta antología es, como todas las de la colección, esencial. De manera que se llamará Antología esencial de la poesía colombiana del siglo XX. Este trabajo será el tercer número de la colección que bajo el sello de La Estafeta del viento, como sabes la revista de la Casa de América, publicará en los próximos meses la editorial Visor. Ya han salido las antologías de Venezuela y de Chile, a propósito, excelente trabajo, hecha por Julio Espinosa Guerra. Me da tristeza reconocer que desconocía muchos nombres, pero me alegra saber todo lo que me espera cuando tire del hilo de cada uno.

¿Quién o quiénes crees que son los poetas de Latinoamérica más importantes para su historia literaria?

Te digo los que ya te mencioné: Mutis, Enrique Molina, Sánchez Peláez, Teillier, poeta este que he empezado a leer desde hace unos cinco años y me parece extraordinario. Y en esa lista hay que mencionar a Borges, Blanca Varela, Eielson, Paz, Villaurrutia, Hahn, Rafael Cadenas, Eugenio Montejo, Gelman.

Alguna vez me veía enfrentada a una discusión, en donde me decían que el hacer poesía y que la literatura en general, no podían contribuir en nada a especialmente a Colombia, un país con una situación tan compleja, que no tiene para cuando acabar. Son oficios mirados en menos. ¿Qué piensas acerca de la posible contribución social que pueda tener o no la literatura en general, en un país como Colombia?

Tu pregunta es compleja y por lo tanto la respuesta también lo será. Pero vamos por partes. No creo que la poesía en Colombia sea un oficio menor o no tenido en cuenta. He tenido la fortuna de estar dos veces en el Festival de Poesía de Medellín y las elogiosas palabras de Gonzalo Rojas se quedan cortas, he dictado talleres y conferencias, he dado lecturas en muchas partes de mi país con una convocatoria siempre impresionante, conmovedora, algo que nunca vi ni de lejos en España o Italia, o en Estados Unidos. Eso por un lado. Por el otro, me parece mucho mejor que la poesía no tenga ningún papel en el cambio de la sociedad porque dejaría de ser poesía y se convertiría en una herramienta de algo, perdiendo su pureza y su esencia.

Es muy curioso, Laura, que te digan que la poesía no puede contribuir en cambiar nada en Colombia, como si las personas que te lo preguntaran supieran cómo hacerlo. Me gustaría saber cómo ellos han contribuido y qué eficacia han tenido, para considerar a las artes en general como una condenadas.

-        Si pudieras ser un poeta, serías… Blaise Cendrars

-         Si pudieras ser una poetisa, serías… Safo (qué delicia sería el vivir al menos un día en Lesbos!!!!)

-         Si pudieras ser un poema, serías… Dygnum Est, de Elytis

-         Si pudieras ser uno de tus poemas, serías… Expedición Botánica

-         Si pudieras ser un libro de poemas, serías… Residencia en la tierra

-         Si pudieras ser un lugar de Colombia, serías… Barú

Y la última

Te gusta una mujer y un amigo en común de ambos te dice que el secreto para conquistarla es regalarle un libro, en lugar de flores, en la primera invitación a salir que le hagas. Decidido a hacerlo ¿Cuál crees que sería el libro ideal para lograr la conquista?

“Las personas del verbo”, de Jaime Gil de Biedma, sin pensarlo dos veces y sin lugar a dudas. Allí hay de todo: amor, pasión, sexo, camas, moteles, pero también viajes, lunas, estados de ánimo que coinciden con las etapas sinuosas del enamoramiento. Se respira una libertad, un cierto feliz libertinaje, acompañado por una demoledora inteligencia y una sensibilidad siempre contenida pero con alto sentido de la carnalidad. Como lo recuerda en uno de sus poemas, siguiendo a John Donne, que el misterio del mundo es el espíritu, pero el cuerpo es el lugar donde se le lee. Y esa autocompasión fingida no era más que un disfraz para enamorar, tal como el propio GdBiedma lo confesó al decir que él empezó escribiendo poesía para divertirse y que le fue cogiendo el gusto hasta que se convirtió en una adicción, para lo cual tuvo que inventarse un personaje inteligente, guapo y bebedor llamado Jaime Gil de Biedma.