ArcoLibris trae…

4 04 2008

El Estupor y la Maravilla: memorias de un vigilante de museo.

Tapa de "El estupor y la maravilla" la última novela de Pablo d´Ors

Tapa de "El estupor y la maravilla", la última novela de Pablo d´Ors

Vigilamos y somos vigilados. El mundo está lleno de seres que vigilan y de seres que son vigilados y siempre hemos estado de ambos lados. Vigilamos a quienes queremos y a quienes detestamos, por lo tanto, un vigilante de museo tendrá mucho qué decirnos al respecto. El que cuenta esta historia va desde esa irreverencia que sostiene que la mayoría de los visitantes de museo van para mirarse más las uñas que a las obras, hasta la confesión de su más íntima verdad: pasó años vigilando obras de arte, y sólo le pedía a la vida, ser vigilado como se vigila al ser amado.

La última novela del escritor español, Pablo d´Ors, observa al mundo a través de los ojos de este vigilante de museo.

En exclusiva para ArcoLibris, EL PRIMER CAPÍTULO DE LA NOVELA y una PEQUEÑA ENTREVISTA CON PABLO d ´Ors

——————————————————————————————-

En la ZONA DE ENSAYO, encontrarán un artículo que se publicó hace algunos años en el diario El País, cuyo autor es mi buen amigo Carlos Seror.  ¿Qué pasa con el Español? ¿Se está quedando rezagado como lengua?

«En comparación con muchos otros países de Europa, una larga ausencia de tradición en el pensamiento científico ‑o, a un nivel más simple, en el razonamiento objetivo y riguroso‑ ha dejado entre nosotros una huella difícil de borrar en pocos años. Mucho es, sin duda, lo que se ha andado, pero en cuanto a mentalidad queda también mucho por hacer. En particular, la polémica sobre qué significa y quién sabe o no hablar correcta o incorrectamente recuerda inquietantemente la perpetua batalla metafísica sobre la interpretación “verdadera” de la Biblia por los pontífices de unos y otros bandos.»

Aquí pueden leer esta intersante polémica AMNISTIA PARA LA LENGUA ESPAÑOLA

——————————————————————————————-

LECTURAS. Esta semana traigo el comentario sobre dos buenos libros que estuve leyendo. Mientras deshacía mis maletas en el que será mi nuevo departamento en la bella Buenos Aires. Bueno, el nuevo departamento quedó inmediatamente poblado por mis libros y mientras los organizo, aprovecho de leerlos ¿no?

Mis recomendados en esta ocasión serán: MUERTE A LOS LATINOS, la última obra del chileno Fernando Villegas, de quien ya comenté anteriormente otra obra y LAS FORMAS DE LA PEREZA, el curioso compilado de ensayos y notas de opinión que publica recientemente el reconocido periodista colombiano Héctor Abad Faciolince.





Lecturas: Muerte a los latinos

4 04 2008

Tapa de "Muerte a los latinos"

Tapa de

Un soberbio y ambicioso joven chileno viaja a Estados Unidos, para realizar sus estudios de maestría en Ciencias Sociales. Con una maleta llena de ambiciones y la obsesión de comerse de un bocado ese país que atrae como poderoso imán a millones de latinos, el protagonista, del que nunca se sabe su nombre a lo largo de la obra, se pierde absolutamente.

La historia es narrada por su protagonista a través de su diario íntimo. En él va recorriendo las peripecias de su día a día, como un estudiante en la Universidad de Miami, pero también como un hombre perdido, seducido por un entorno y enloquecido, no por encontrar o rescatar su propia identidad, sino por que ha sido absorbido por su personalidad explosiva. El diario parte por Enero del año 2011, pero fue en 2007 que el joven llegó a Miami. Por el camino, fue amante de una enfermera mexicana a quien solo utilizó para satisfacciones puntuales; fue contactado a través de messenger por una lingüista ucraniana y se hizo pasar ante ella por un eminente intelectual especialista cultura latinoamericana, dispuesto a dar conferencias brillantes; se obsesionó con obtener la atención y las consideraciones de su profesor de Antropología Cultural y terminó siendo objeto del hombre y su amante, hasta que el profesor le dio la espalda; cayó en la tentación panfletista y políticamente revolucionaria que le tendió su compañero de cuarto en la residencia universitaria, pero retrocedió; se enamoró de la rubia bonita de su clase e hizo todo tipo de absurdos por atraer su atención. Quizás nada emocionante, si no es porque repentinamente, la euforia de esa vida llena de motivos para crear una imagen ante los otros, lo llevó a la locura.

Leer el resto de esta entrada »





CRONICA PARA LA CARNE MORIBUNDA

13 03 2007

Por Laura García.

DISCURSOS DELIRANTES

Tapa de "Discursos de la carne"

Después de un fallido intento de golpe y en un viejo avión Ylushin se trasladan, de vuelta a Moscú, el presidente ruso Mijail Gorbachov y su jefe de seguridad, coronel de ejército Efim Geller, acompañados de otros altos mandos y miembros del gobierno ruso. El pollo grasiento con papas fritas que les dieron en el avión les ha caído muy mal a todos, especialmente al coronel Geller quien se ha intoxicado; se está pudriendo por dentro prácticamente y el dolor lo castiga con alucinaciones. La carne moribunda ha tomado la palabra y la realidad se ha deformado en un juego de ficciones y delirios. Uno tras otro llegan los recuerdos, hilados en una serie de relatos en los que Geller repasa entre la burla y la ironía y con un finísimo humor negro, su desaforada vida: Entre otras cosas, ha sido violado de niño por un viejo pederasta, ha violado a su primera esposa, aún cuando se amaban profundamente, la denunció como traidora y la entregó a las autoridades rusas. Repasa como cada mujer que llegó a su vida, bajo circunstancias tan simples como marcadoras, barrió en su corazón y le hizo vivir muchos tipos de desenfreno. Aquí el sexo no da placer, sino que es una actividad enfermiza en la búsqueda de un absoluto casi perverso. Geller es, además, un genial escritor, incomprendido, rechazado por editores y editoriales, andando con su libro más ambicioso bajo el brazo y con una esperanza siempre puesta en él, que pronto se desvanece. De repente la historia da otro giro y ya Geller no delira con mujeres, sino con hombres. Ha sido poseído por algunos y ha amado con obsesión a un travesti. No deja de escribir. Ni de llevar su obra más ambiciosa bajo el brazo.

El ritmo cascada de esta novela está marcado principalmente por un juego literario en donde las imágenes sufren una ligera transformación, cada cierto tanto – en capítulos que son distinguidos con letra cursiva – y en donde ya no es de Geller de quien se habla, sino de otro tipo muy parecido a él, quien también parece pudrirse agonizando en un hospital, mientras recuerda un libro que ha escrito, sobre Gorbachov, sobre un tal coronel Geller, sobre una tal URSS. Un tipo confuso, pero clave dentro de la obra.

Estamos, sin duda, frente a una novela oscura. Una novela túnel. Los relatos confluyen y explotan. Una situación se mimetiza con otra que aparece capítulos más adelante, en otros escenarios, con otros personajes.

Pero es la oscuridad de esta obra la que proporciona, irónicamente, reflejos de otras cosas: una temática muy novedosa dentro de lo que se ha escrito en los últimos años en Chile, cuidadosamente trabajada. Una estructura narrativa fuerte, que se semeja muchísimo a una partida de ajedrez, ya que Discursos de la carne es un juego en donde las piezas han sido movidas con maestría. Un juego en donde el fin es arrebatar el aliento, por completo, a quien lo lee atentamente. Pero ante todo, esta es una novela que despliega genialidad, inteligencia y exquisito atrevimiento. Se salta de la lujuria a la más absoluta miseria espiritual, sin puntos medios. Del dolor insoportable a la risa desternillante. Cada personaje es visto con una constante burla, que se hace cada vez más infinitamente necesaria. Aquí se unen pasajes que recrean vejaciones a mujeres y hombres, cruentas muertes, dolor, miseria, alegrías eufóricas, sexo despiadado, descritos con una pasmosa precisión de relojero y con lenguaje amplio y acertadísimo. Aquí no se admiten susceptibilidades y a pesar de que vagan entre párrafos Gorbachov, Chernobyl, la URSS, el socialismo y el comunismo, esta no es una novela política y está muy lejos de serlo.

Estos discursos merecen lectores que tengan la oportunidad de amar y odiar al desgarrador Geller. Que tengan la oportunidad de hastiarse, solidarizar o compadecerse de la figura «ese» que escribe a Geller, sí, ese «otro ser» que se atreve a entrometerse, a desenmascararse y a disfrazarse al mismo tiempo entre las letras cursivas.

Es la carne moribunda que hace su discurso: y reclama ser atendida.





FERNANDO VILLEGAS: «Me ha ninguneado maravillosamente»

9 02 2007

 Por Laura García

Fernando Villegas en los estudios de Radio Duna

Fernando Villegas en los estudios de Radio Duna

La cita es en Radio Duna, en donde conduce los programas «Terapia Chilensis» y «Edición Limitada: Duna Jazz». Llega retrasado, se disculpa: «I´m so sorry», y me saluda como si me conociera desde hace muchos años. En un principio la idea es hacer una entrevista, pero tácitamente esto se transformó en una conversación, y no para hablar sobre cualquier cosa: esta vez pasó por alto cualquier tipo de comentarios sobre la actualidad política y social chilena; está un poco agotado de tocar constantemente esos tópicos, tanto en radio, como en televisión y también en el diario para el que escribe. Entonces conversamos de medios de comunicación, de visiones particulares y de literatura, sobre todo de literatura. Junto al hombre de opiniones tajantes, de argumentos feroces y especialista en conversación y debate de todo tipo de temas, camina el escritor «ninguneado» por el medio literario chileno. En el fondo del periodista y sociólogo, descubrí la esencia del escritor apasionado y, si me permiten entrometerme en el tema les diré que lo hace muy bien. Lo de ser «ninguneado» es una sorprendente contradicción para mí, puesto que en nuestra conversación, mis preguntas meras ideas sueltas que él interpretó e hiló con su particular visión y me quedó muy claro que estemos o no de acuerdo con él, a nadie puede dejar indiferente. Estimados lectores, este es mi *Asterisco* a Fernando Villegas.

 

 

 

MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y TECNOLOGIA.

 

Habla como si estuviera confesándose y sus gestos son la fuerza para sus comentarios. Se maneja en tres tipos de medios bastante diferentes: la radio, la televisión y la prensa escrita, pero lo suyo, decididamente, es escribir. Así lo sostiene.

 

«Yo prefiero escribir, después prefiero hablar. En la radio hay conversación, en la televisión hago un programa de conversación, pero escribir es lo que más me gusta, yo creo que escribo mejor de lo que hablo, puede ser que hable bien pero a mi me gusta escribir y encuentro que estoy a años luz en escritura que en ‘habladura’»

 

 

 

Le menciono entonces ciertas palabras claves: internet, blogs, nuevas tecnologías, pero es difícil de convencer, no se toma en serio el cuento y hace los siguientes planteamientos.

«Es peligroso y es una tontería idealizar una tecnología cualquiera… Sí, las tecnologías tiene su utilidad hasta cierto límite, pero cuando se empiezan a transformar en ídolos… Bueno, de hecho, hay muchos jóvenes que pasan todo el día frente al computador, lo cual me parece una idiotez descomunal, ¿me entiendes? Porque, en el fondo, ¿qué es lo que pueden hacer ahí todo el día? ¿la internet en sí qué me puede dar? ¿Ver páginas tras páginas de sitios web como quien ve por la ventana de un tren?. Porque si tu estás ahí, participando en un foro de discusión, eso es otra cosa, ahí estás pensando, escribiendo… si estás comprando es un instrumento, si estás mandando correos igual, pero instalarse frente al computador, a ‘navegar’ como dicen, es como instalarse frente a un frasco con lápices a mirarlos, algo sin sentido»

 

Pero ahora la comunicación es horizontal, hay retroalimentación, usted mismo lo puede experimentar, al recibir los comentarios de sus lectores, de su audiencia. O ¿usted piensa que los medios deben seguir teniendo una relación vertical con las personas?

«Yo no creo nada, no tengo ninguna agenda, ninguna preferencia, me da lo mismo lo que pasa en esa materia, porque igual yo vivo enclaustrado en mi casa y me da lo mismo si afuera se están comunicando todos como los locos o no, pero insisto en que hay que tener cuidado con eso, porque es muy fácil tragarse las ruedas de molino que andan profetizando y predicando algunos pelotudos gurúes que se encandilan y quieren encandilar a otros con los medios de comunicación y creen que ha llegado una especie de cultura de la comunicación global y total, que esto va a su vez a impedir el dominio de los pocos sobre los muchos y una serie de tonterías… No hay que creer que un medio por sí solo puede cambiar el mundo. Lo va a cambiar hasta donde lo cambie, pero empezar a hacer utopía a partir de que existe tal o cual instrumento nuevo, tal tecnología nueva, es una estupidez, porque piensa que además hay un precedente histórico y esta no es la primera vez que se inventa un medio de comunicación. Se inventó en su momento la radio, se inventó en su momento el telégrafo, etc, y se produjeron cambios económicos importantes y cambios culturales, pero no se produjeron cambios tan trascendentales como los que profetizan ahora. Siguió habiendo sociedades desiguales, sociedades en guerra, explotación, mentira, toda clase de cosas. Lo que te quiero decir es que la internet por sí sola no va a modificar esos parámetros básicos, no trae la utopía bajo el brazo.

 

LA LITERATURA Y EL «NINGUNEO» LITERARIO.

Del Diccionario Histérico de Chile, quiero rescatar una definición que usted entrega para Isabel Allende (ALLENDE, ISABEL: ¡Qué mujer más deliciosa y talentosa! Las tiene todas. Su gran pecado es haber tenido éxito de ventas y de premios con sus libros; eso inmediatamente le ha ganado entre sus colegas cierta fama de escritora populachera y explotadora del realismo mágico & inc. No importa mijita, dele no más ) en donde la defiende de la crítica que la considera una escritora de poca calidad, bajo el argumento de sus muchas ventas.

«Y por supuesto sigo sosteniéndolo. El mundo literario chileno es muy pequeño y eso lo convierte en un mundo especialmente rencoroso, envidioso y malévolo, porque se disputan un espacio muy pequeño, entonces son como ratas metidas en un laberinto muy chico y les molesta y les produce un resentimiento atroz el que le va bien, no solamente pasa con Isabel Allende, sino con otros escritores que han tenido la ‘osadía’ de vender muchos libros y con los cuales se repiten los mismos argumentos. Es que hay aquí un poco el mito de que el gran escritor es un tipo al que lo leen dos personas nada más y que lo vienen a descubrir cien años después y eso es una mentira, puede pasar, pero normalmente no. Cervantes es un ejemplo, fue un hit inmediatamente en Europa, se hicieron muchísimas ediciones en España y casi inmediatamente después fuera de ella y vinieron las ediciones piratas y pasó lo mismo con Shakespeare, etc. La calidad de la literatura del autor, no se mide por la cantidad de ejemplares, pocos o muchos que venda, se mide por la calidad intrínseca. Yo creo que Isabel Allende es una buena escritora y no veo por qué algunos pelotudos quinceañeros, de estos jóvenes narradores, que no le han ganado a nadie vengan a disparar contra ella. O viejos autores que se dan cuenta que sus carreras no van a ninguna parte. Hay mucha mala leche en el medio literario chileno, esa es la verdad.»

 

 

Cuando pasamos al terreno de las lecturas, la literatura histórica gana, por mayoría aplastante, sobre cualquier otro tipo entre sus preferencias y se refiere a ella con vehemencia, casi con devoción.

«Lo que más leo es historia. Historia en todos sus ámbitos, historia militar, política, sobre civilizaciones, historia de personajes, de eventos pequeños, de períodos de tiempo pequeños, de eventos particulares, en todas sus variantes y acepciones. La lectura de la historia es una magnífica disciplina intelectual, que te provee de hechos, pero sobre todo, te provee de patrones mentales para entender cómo funcionan las cosas. En el estudio de la historia van apareciendo patrones y los son precisamente porque se repiten, ¿me entiendes?, aparecen formas de comportamiento, de redacción, de escribir, de grupos, de colectivos, procesos, etapas en la vida de los pueblos, de las civilizaciones y esos patrones te permiten tener ciertas ideas sobre cómo funcionan las cosas en el presente, y también de cómo pueden funcionar en el futuro a pesar de todos los cambios cosméticos que se han creado, eso, y por otro lado, que para mí no hay nada más entretenido que la historia, mejor que cualquier novela, de todas maneras y en todo orden de cosas»

 

¿Nada de novelas? ¿Y literatura chilena, por ejemplo?

Leo algo de novela, pero no mucho. No, literatura nacional no, no tengo paciencia, es que no me interesa lo que dicen los autores chilenos. En realidad los narradores jóvenes se supone que traen algo nuevo, pero si uno sabe un poquito de literatura se da cuenta que están repitiendo fórmulas, que están tomando lo que hicieron algunos autores en EE UU en los años 40.

 

OBRA PARTICULAR

Fernando Villegas tiene dos novelas publicadas hasta el momento. Una, de hace bastantes años ya, que se llama Fiesta para corazones rotos, que tiene por contexto el plebiscito del 88. La otra, Discursos de la carne, fue publicada el año pasado bajo el sello Alfaguara y con el seudónimo de Alexander Tolush, nombre que tomó prestado de un brillante ajedrecista ruso. Sin duda esas obras son muy importantes para Villegas, no sólo por el hecho en sí de haberlas escrito, sino por la herida que abren cuando surge el contexto en el que están enmarcadas.

«Fiesta para corazones rotos, como otras cosas que he escrito, fue ninguneada de la manera más perfecta y absoluta. No se trata de que la hayan criticado mal, es que simplemente nunca la criticaron, por ahí apareció una crítica en La Nación, que fue como la excepción que confirmó la regla.

En general las cosas que he escrito no han sido tomadas en cuenta, porque yo no soy parte del mundo literario, de los talleres, de las generaciones X, Y, ó Z, de los cenáculos, de los grupos… Ellos me consideran, si es que acaso se toman la molestia de pensar en mí, como ‘un pobre huevón que tiene ambiciones literarias, el pobre. Un idiota’.

 

¿Razón para no haber publicado más novelas?

No, si espérate, si tengo otras cosas que vienen en camino. Pero es que además yo escribí otra novela que se llama Discursos de la carne, que la escribí bajo seudónimo y esa fue peor, más ninguneada todavía, porque ni siquiera dieron acuso de recibo del libro, ese fue un monumento al ninguneo, porque estamos hablando de un libro más o menos grueso, del que ni siquiera se dijo ‘llegó, hemos recibido la novela tanto’. Nada, nada, nada… es como si no la hubiese escrito. Entonces, en lo que a literatura propiamente tal se refiere, en Chile, no he tenido ni siquiera el beneficio de una mala crítica, sencillamente no he tenido ninguna. Vamos a ver que pasa más adelante, porque creo que al final se hace cierta justicia, yo creo que lo que he escrito no es para nada malo, al contrario, creo que es mucho mejor que las huevadas que he leído de los jóvenes narradores y en su momento las cosas se pondrán en su lugar. Por ahora, el ninguneo ha sido una perfecta obra maestra. No existe la literatura de Fernando Villegas bajo ningún nombre, sólo existen estos libros que he publicado bajo mi nombre, que son más bien periodísticos, como El Chile que no queremos, que ha sido un completo éxito, incluso recibí un premio, pero el ninguneo conmigo es tan extremo, que en el mismo diario que me entregaba el premio, casi el mismo día en que se anunciaba que yo había ganado, el crítico literario oficial del lugar estaba haciendo una revisión del año y no, no existió, una vez más, no existió ni el libro, ni el autor, dentro de los resúmenes del año.»

 

 

¿A pesar de encontrarse por más de 20 semanas entre los más vendidos de los libros de no ficción? Publicado por la misma Revista de Libros, del diario El Mercurio.

«No, nada, no existió, para el crítico de ese diario no existió. Villegas no existe, los libros de Villegas no existen.»

 

¿por qué?

Pero esa pregunta lo fastidia, no es fácil para él suponer razones, respira hondo y se queda un rato como intentando buscar en su cabeza algo para decir.

«Ah, Bueno, no sé, no quiero ahondar en ese asunto, porque es un tema que me irrita, que no me deja indiferente, no soy de fierro. Me irrita tanta miseria humana, tanta penquería. No sé cuál es el origen de esto, en un momento decidieron ponerme en las listas negras, en las listas de los tipos que no existen, es así.»

 

Pero no ha pensado que usted mismo pudo haberse causado eso, con su opinión ácida, sus comentarios…

«Sí puede ser, pero da lo mismo, se supone que el crítico de libros critica a los libros, no a los autores. Me han ninguneado maravillosamente, con la perseverancia que tiene el odio, que tu sabes es mucho más perseverante que el amor. Pueden estar ninguneándote 50 años seguidos si es necesario, hasta el último suspiro te van a ningunear.»

 

 

 Pero eso puede transformarse en un desafío.

«La verdad es que esos desafíos no me interesan, este país no me interesa en ese aspecto. Si tengo ambiciones literarias el día de mañana, no será para ganarme el premio de la revista tal, o para que me palmoteen un par de alcohólicos establecidos en un bar. Triunfar o no triunfar me da lo mismo aquí, y da lo mismo, porque literariamente hablando Chile es un cero a la izquierda»

Una vez la grabadora está apagada y las fotografías tomadas, se me viene a la mente lo que algunos amigos me hablaron antes de hacer esta entrevista, sobre el tipo pesado y adusto, sobre el ‘personaje’ que pretende llamar la atención. Pero no hay nada de eso, quizás noté algo de vanidad intelectual y también un dejo de soberbia, pero Fernando Villegas es un hombre descomplicado, un tipo sencillo, relajado y que puede llegar a ser muy simpático, se da el tiempo de conversar un rato más y hablamos de todo un poco, es un excelente conversador, muy agradable: se alega constantemente viejo, tira bromas con facilidad y mucha ironía, me aclara que no mantiene ningún blog y que no sabía nada acerca de la existencia de esa página. No se cree ningún cuento… pero en el fondo sabe que él tiene su propio cuento.